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La "nueva" plaza de la Villa

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La "nueva" plaza de la Villa

Mensaje por Invitado el Dom Abr 10, 2011 12:22 pm

Hoy viuene en el ABC un extenso artículo sobre las obras que se están llevando a cabo en los edificios municipales:

La plaza de la Villa se reinventa
Más de 42 millones de euros invertidos en restaurar una docena de edificios singulares en torno a la primitiva Casa Consistorial han devuelto la funcionalidad al barrio más municipal de la ciudad
SARA MEDIALDEA
Día 10/04/2011comentarios
ABC


A la izquierda, una de las salas aún en restauración. A la derecha, vidrieras y pasillo con azulejos.

Desde el siglo XV, la plaza de la Villa y su entorno han sido escenario de la vida municipal de Madrid. Con el traslado del Ayuntamiento al Palacio de Correos, muchos edificios quedaron sin uso, y en otros se hacía necesaria una reformulación de sus funciones. Para todos, se hacía imprescindible una reforma que los modernizara y adaptara a los usos actuales, convirtiendo la zona en una «ciudad administrativa municipal». Es una operación que comenzó a pensarse en 2004, y que ahora está a punto de finalizar, tras una inversión de más de 42 millones de euros en unos 60.000 metros cuadrados de superficie.

No es fácil «tocar» el entorno de la plaza de la Villa: hay edificios declarados bien de interés cultural —como la Casa de la Carnicería o la de la Panadería, en la Plaza Mayor—, y otros en camino de serlo —la Casa de la Villa, la de Cisneros o el Palacio O'Reilly, en la calle Sacramento 3-5—. Pero el responsable de Hacienda del Ayuntamiento, el concejal Juan Bravo, se encontró con un importante número de inmuebles municipales disponibles, y con la necesidad de adaptarlos a las actuales exigencias técnicas.

De ahí surgió el Plan Director para la zona, que estudió cada inmueble pormenorizando su estado, su grado de deterioro si lo había, los elementos constructivos a recuperar y los que se habían ido añadiendo sobre los originales. También se analizó su uso en ese momento, y la posibilidad o conveniencia de cambiarlo. Y se incorporaron criterios de funcionalidad a la hora de recuperarlos, habida cuenta de que en ellos trabajan 1.500 funcionarios y pasarían, en algunas ocasiones, decenas de miles de ciudadanos para hacer gestiones.

Así arrancó un Plan de recuperación que ha afectado a una docena de edificios a lo largo de los últimos siete años: 62.300 metros cuadrados de superficie, de los que un 75 por ciento están ya terminados. El resultado ha sido la recuperación de espacios que ahora van a albergar, además de las funciones administrativas, otras como ser museo, junta municipal de Centro, Tribunal Económico Administrativo municipal, oficina del Defensor del Contribuyente o Instituto de Estudios madrileños.

Recuperar patrimonio

La directora general de Patrimonio del Ayuntamiento, Amalia Castro-Rial, explica que el hilo conductor de todo el proceso perseguía tres objetivos: «Actualizar los edificios para facilitar el servicio al ciudadano, recuperar patrimonio local y generar espacios “transparentes”».

El recorrido por este «distrito municipal» empieza en la plaza de la Villa, y sigue casi en círculos hasta la Plaza Mayor y aledaños. Muchos de ellos son ejemplos de la arquitectura de los Austrias, y aparecen recogidos en el plano de Madrid de Teixeira, del siglo XVII.

La Casa de la Carnicería (Plaza Mayor, número 3), es el edificio donde estaba el depósito general de carnes que abastecía los mercados y tiendas de la ciudad. Desde finales del siglo XIX, fue ocupado por la Tenencia de Alcaldía y la Casa de Socorro, y ya en el siglo XX se convirtió en la junta municipal de Centro. Ahora, vaciada de esta última actividad, está previsto que se convierta en un hotel. El Gobierno local intentó convertirlo en un Parador de Turismo, pero la iniciativa no ha encontrado respaldo estatal. Es uno de los cuatro inmuebles del entorno aún por rehabilitar.

Frente a ella (Plaza Mayor, 27), la Casa de la Panadería, que ahora alberga la oficina de turismo, salas de exposiciones, y es el lugar favorito para la celebración de bodas civiles. Su reforma ha costado 4 millones de euros.

Nuevo museo

En la plaza de la Villa número 4, la Casa de Cisneros ya ha terminado su rehabilitación y está a punto de iniciar sus nuevas actividades: La planta segunda —la «noble»— será un museo de Madrid, por el que se accederá desde la escalera monumental, revestida de cerámica de Talavera. En este inmueble se encuentran la antigua biblioteca, los salones de comisiones y el de tapices —en que se ha sustituido el pavimento de piedra por otro de madera. En total, la reforma de este edificio ha costado 4,3 millones de euros.

Ya en la calle Mayor 69, el Palacio de Cañete ha sufrido una transformación total. Desde su planta baja, ahora dedicada a la sede de Casa Sefarad —recuperando, de paso, el precioso jardín que ahora puede verse desde la calle Sacramento, gracias a un original enrejado que sustituye al muro que anteriormente lo ocultaba—; a la escalera de subida a la primera planta, demolida por «estar fuera de escala y no ser de gran valor», indican los responsables—. Ahora, el espacio administrativo se ocupa con oficinas de paredes transparentes y espacios abiertos, que albergan las instalaciones del Defensor del Contribuyente, y en breve los despachos de los cronistas de la Villa. Un completo cambio interior que se ha conseguido tras invertir 6,2 millones de euros.

La «cuarta fachada»

Sólo un poco más abajo, en Mayor 71, otro inmueble municipal que estaba declarado en ruina, fue rescatado in extremis para, previamente demolido su interior, ser reutilizado como sede de los grupos municipales.

En la acera opuesta, Mayor 72, que siempre se ha llamado «la cuarta fachada de la plaza de la Villa», es ahora la nueva Junta municipal de Centro. 7,4 millones de euros costó reformar este edificio, de más de 5.500 metros cuadrados, que fue sometido a una profunda recuperación tanto de la envolvente —devuelta a su estado original— como de su interior. Todo un ejemplo de cirugía constructiva llevada a cabo por el arquitecto Antonio Ruiz Barbarín.

Frente a la catedral de La Almudena, en la calle Mayor 83, está la Casa Malpica, abandonada tras la guerra civil y reformado en 1952. Veinte años después, el Ayuntamiento lo compra y, a través de su empresa Madrid Espacios y Congresos, y tras invertir 4,6 millones de euros, lo ha transformado en la sede del Tribunal Económico y Administrativo.

La calle de los impuestos

En la trasera de la plaza de la Villa, la calle Sacramento alberga varios de los edificios que componen esta «ciudad administrativa municipal»: el Palacio de Revillagigedo, el Palacio O'Reilly, y los espacios de los números 7 y 9, especializados todos en tributos e impuestos.

Revillagigedo está en el número 1, y se han invertido 5,8 millones de euros en adecuarlo para convertirse en sede de la Agencia Tributaria. El mismo uso que se le ha dado a las instalaciones de Sacramento 3 y 5, el Palacio O'Reilly, donde se realizan los trámites de atención al contribuyente. Del sótano oscuro en que se hacía cola tiempo atrás para pagar tributos, se ha pasado —previa inversión de 9,2 millones de euros— a un edificio muy funcional y moderno.

El Plan Director se extiende hasta la calle Bailén, 41. La antigua sede del Laboratorio Municipal, y ahora emplazamiento —provisional— de la Agencia de Gestión de Licencias, espera turno y mejores presupuestos para someterse a obras de mejora. Igual que le ocurre al inmueble situado en la calle Señores de Luzón, número 10, junto a la plaza de Santiago.

La plaza de la Villa se reinventa
Más de 42 millones de euros invertidos en restaurar una docena de edificios singulares en torno a la primitiva Casa Consistorial han devuelto la funcionalidad al barrio más municipal de la ciudad
SARA MEDIALDEA
Día 10/04/2011comentarios
ABC
A la izquierda, una de las salas aún en restauración. A la derecha, vidrieras y pasillo con azulejos.
Desde el siglo XV, la plaza de la Villa y su entorno han sido escenario de la vida municipal de Madrid. Con el traslado del Ayuntamiento al Palacio de Correos, muchos edificios quedaron sin uso, y en otros se hacía necesaria una reformulación de sus funciones. Para todos, se hacía imprescindible una reforma que los modernizara y adaptara a los usos actuales, convirtiendo la zona en una «ciudad administrativa municipal». Es una operación que comenzó a pensarse en 2004, y que ahora está a punto de finalizar, tras una inversión de más de 42 millones de euros en unos 60.000 metros cuadrados de superficie.

No es fácil «tocar» el entorno de la plaza de la Villa: hay edificios declarados bien de interés cultural —como la Casa de la Carnicería o la de la Panadería, en la Plaza Mayor—, y otros en camino de serlo —la Casa de la Villa, la de Cisneros o el Palacio O'Reilly, en la calle Sacramento 3-5—. Pero el responsable de Hacienda del Ayuntamiento, el concejal Juan Bravo, se encontró con un importante número de inmuebles municipales disponibles, y con la necesidad de adaptarlos a las actuales exigencias técnicas.

De ahí surgió el Plan Director para la zona, que estudió cada inmueble pormenorizando su estado, su grado de deterioro si lo había, los elementos constructivos a recuperar y los que se habían ido añadiendo sobre los originales. También se analizó su uso en ese momento, y la posibilidad o conveniencia de cambiarlo. Y se incorporaron criterios de funcionalidad a la hora de recuperarlos, habida cuenta de que en ellos trabajan 1.500 funcionarios y pasarían, en algunas ocasiones, decenas de miles de ciudadanos para hacer gestiones.

Así arrancó un Plan de recuperación que ha afectado a una docena de edificios a lo largo de los últimos siete años: 62.300 metros cuadrados de superficie, de los que un 75 por ciento están ya terminados. El resultado ha sido la recuperación de espacios que ahora van a albergar, además de las funciones administrativas, otras como ser museo, junta municipal de Centro, Tribunal Económico Administrativo municipal, oficina del Defensor del Contribuyente o Instituto de Estudios madrileños.

Recuperar patrimonio

La directora general de Patrimonio del Ayuntamiento, Amalia Castro-Rial, explica que el hilo conductor de todo el proceso perseguía tres objetivos: «Actualizar los edificios para facilitar el servicio al ciudadano, recuperar patrimonio local y generar espacios “transparentes”».

El recorrido por este «distrito municipal» empieza en la plaza de la Villa, y sigue casi en círculos hasta la Plaza Mayor y aledaños. Muchos de ellos son ejemplos de la arquitectura de los Austrias, y aparecen recogidos en el plano de Madrid de Teixeira, del siglo XVII.

La Casa de la Carnicería (Plaza Mayor, número 3), es el edificio donde estaba el depósito general de carnes que abastecía los mercados y tiendas de la ciudad. Desde finales del siglo XIX, fue ocupado por la Tenencia de Alcaldía y la Casa de Socorro, y ya en el siglo XX se convirtió en la junta municipal de Centro. Ahora, vaciada de esta última actividad, está previsto que se convierta en un hotel. El Gobierno local intentó convertirlo en un Parador de Turismo, pero la iniciativa no ha encontrado respaldo estatal. Es uno de los cuatro inmuebles del entorno aún por rehabilitar.

Frente a ella (Plaza Mayor, 27), la Casa de la Panadería, que ahora alberga la oficina de turismo, salas de exposiciones, y es el lugar favorito para la celebración de bodas civiles. Su reforma ha costado 4 millones de euros.

Nuevo museo

En la plaza de la Villa número 4, la Casa de Cisneros ya ha terminado su rehabilitación y está a punto de iniciar sus nuevas actividades: La planta segunda —la «noble»— será un museo de Madrid, por el que se accederá desde la escalera monumental, revestida de cerámica de Talavera. En este inmueble se encuentran la antigua biblioteca, los salones de comisiones y el de tapices —en que se ha sustituido el pavimento de piedra por otro de madera. En total, la reforma de este edificio ha costado 4,3 millones de euros.

Ya en la calle Mayor 69, el Palacio de Cañete ha sufrido una transformación total. Desde su planta baja, ahora dedicada a la sede de Casa Sefarad —recuperando, de paso, el precioso jardín que ahora puede verse desde la calle Sacramento, gracias a un original enrejado que sustituye al muro que anteriormente lo ocultaba—; a la escalera de subida a la primera planta, demolida por «estar fuera de escala y no ser de gran valor», indican los responsables—. Ahora, el espacio administrativo se ocupa con oficinas de paredes transparentes y espacios abiertos, que albergan las instalaciones del Defensor del Contribuyente, y en breve los despachos de los cronistas de la Villa. Un completo cambio interior que se ha conseguido tras invertir 6,2 millones de euros.

La «cuarta fachada»

Sólo un poco más abajo, en Mayor 71, otro inmueble municipal que estaba declarado en ruina, fue rescatado in extremis para, previamente demolido su interior, ser reutilizado como sede de los grupos municipales.

En la acera opuesta, Mayor 72, que siempre se ha llamado «la cuarta fachada de la plaza de la Villa», es ahora la nueva Junta municipal de Centro. 7,4 millones de euros costó reformar este edificio, de más de 5.500 metros cuadrados, que fue sometido a una profunda recuperación tanto de la envolvente —devuelta a su estado original— como de su interior. Todo un ejemplo de cirugía constructiva llevada a cabo por el arquitecto Antonio Ruiz Barbarín.

Frente a la catedral de La Almudena, en la calle Mayor 83, está la Casa Malpica, abandonada tras la guerra civil y reformado en 1952. Veinte años después, el Ayuntamiento lo compra y, a través de su empresa Madrid Espacios y Congresos, y tras invertir 4,6 millones de euros, lo ha transformado en la sede del Tribunal Económico y Administrativo.

La calle de los impuestos

En la trasera de la plaza de la Villa, la calle Sacramento alberga varios de los edificios que componen esta «ciudad administrativa municipal»: el Palacio de Revillagigedo, el Palacio O'Reilly, y los espacios de los números 7 y 9, especializados todos en tributos e impuestos.

Revillagigedo está en el número 1, y se han invertido 5,8 millones de euros en adecuarlo para convertirse en sede de la Agencia Tributaria. El mismo uso que se le ha dado a las instalaciones de Sacramento 3 y 5, el Palacio O'Reilly, donde se realizan los trámites de atención al contribuyente. Del sótano oscuro en que se hacía cola tiempo atrás para pagar tributos, se ha pasado —previa inversión de 9,2 millones de euros— a un edificio muy funcional y moderno.

El Plan Director se extiende hasta la calle Bailén, 41. La antigua sede del Laboratorio Municipal, y ahora emplazamiento —provisional— de la Agencia de Gestión de Licencias, espera turno y mejores presupuestos para someterse a obras de mejora. Igual que le ocurre al inmueble situado en la calle Señores de Luzón, número 10, junto a la plaza de Santiago.
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Saludos,
Mayrit

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Re: La "nueva" plaza de la Villa

Mensaje por mary fely el Lun Abr 11, 2011 1:07 am

Gracias Mayrit por ponernos al corriente de todas las noticias buenas respecto a nuestro patrimonio madrileño en la zona más antigua de la ciudad y que con todas estas restauraciones asegura el porvenir de todos los edificios cheers

¡¡Hay mucho nuevo que ver en Madrid, así que hay que ponerse las pilas y hacer turismo en nuestra ciudad!!


Un beso
Mª Fely

mary fely

Mensajes : 972
Fecha de inscripción : 24/07/2010

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