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La puerta nueva y vieja de Guadalajara. Agustin Gomez Iglesias

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La puerta nueva y vieja de Guadalajara. Agustin Gomez Iglesias

Mensaje por Francisco el Sáb Abr 05, 2014 11:16 pm

Hola a todos
Pongo aquí en este foro la documentación de un artículo que Agustín Gómez Iglesias, edito en REVISTA DE LA BIBLIOTECA, ARCHIVO Y MUSEO en el año 1951-1952, sobre la puerta de Guadalajara.
El artículo es bastante extenso, así pues lo pondré por partes.
Los primeros documentos hablan de las puertas de la ciudad, de cuales se abrían y de cuales se cerraba y cuando, estas se podrían abrir.
Espero que os guste.

1
1449. Alonso García es recibido por vecino de Madrid, con residencia en Rejas, aldea de la tierra madrileña.
1449, febrero, 14. Madrid.
«Este día el conçejo de la dicha Villa, ayuntado en la cámara de Sant Salvador con Juan Chacón, corregidor, e Pedro de Luzón e Diego de Haro, regidores, presentóse por vecino Alonso García, fijo de Alonso García de Paracuellos para ser vecino en Rejas o en otro lugar de la tierra de Madrit desde oy fasta diez años primeros siguientes; e que los çinco años primeros que sea franco de pechos concejales e de guardas e velas e rondas e vallesteria e lançería, salvo en lo que los cavalleros e escudeiros desta villa pagaren. E que en los otros çinco años que peche en todos pechos reales e conçejales por los bienes que toviere. E obligóse de vevir e morar en el dicho lugar o en otro lugar de tierra de Madrit, e de la non dexar por ninguna manera que sea, so pena de çinco mill maravedís que otorgo de pechar al Concejo; obligo a sí e a sus bienes e dio consigo por su fiador a Esteban Sánchez, fijo de Esteban Sánchez, vecino de Rejas, el qual se obligo con el por tal fiador, que el dicho Alonso García su yerno, terna e guardara e conplira lo que dicho es. Obligo así e a sus bienes. Testigos: Juan Alonso, bachiller, e Pedro Gómez, bachiller, e Juan Díaz, escribano. Juro el dicho Alonso García.»

2
1449. Acuerdo del Concejo acerca de la conveniencia de abrir la Puerta de Moros en tiempo de la vendimia.
1449, setiembre, 9. Madrid.
«Este día estando el Conçejo de la dicha Villa ayuntados con Martin Gonçalez de Medina e Juan Vázquez de Avila, alcaldes, e con Justo de la Çerda alguazil e con Juan de Vargas e con Pedro Nuñez de Toledo e Diego de Paredes e Ferrando de Ocaña, regidores: el dicho alcalde dixo que por quanto el tienpo era de las vendimias e del senbrar e non avía salvo dos puertas abiertas desta Villa. E era muy nesçesaria la puerta de Moros, que si les páresela que se devia abrir que la abriesen en este tienpo, ca el dixo que faría juramento e pleito omenaje de la guardar e dar buen recabdo della; e asi mismo dixo Juan de Vargas e Diego de Vargas e Diego de Yllescas que presentes eran que farían el dicho juramento e pleito omenaje. E luego todos dixieron que era bien e les plazía dello tanto que fiziesen el dicho juramento e pleito omenaje de guardar la dicha puerta e torre della, para servicio del Rey Nuestro Señor e pro desta Villa e de los vecinos della; e que lo consultasen con Pedro de
Luzon, uno de los regidores de la dicha Villa, e que con el consultado, que mandavan abrir la dicha puerta, faziendo el dicho juramento e pleito omenaje, e que cada que entendiesen que se devia çerrar, que la cerrarían, E luego Gerónimo Díaz de Yllescas resçibio juramento e pleito omenaje de Juan de Vargas e Diego de Vargas e Juan Vázquez e Diego de Yllescas en devida forma de derecho, que ellos guardaran la dicha puerta de Moros e torre della, asi de dia commo de noche para servicio del dicho señor Rey e pro desta Villa e de los que en ella biven, so las penas en tal caso establecidas; e que cada que fuese acordado de la çerrar la consentirían çerrar,
etc. Testigos: Juan Gonçález de Villanueva e Diego Gonçález…»
(Minutas de escribanos, tomo II, fol. 143 r.)

3
1449. Puerta de Valnadú.
1449, octubre, 3. Madrid.
«Este día a la puerta de Valnadú desta Villa pareció Juan de Vargas, regidor e vecino de la dicha Villa, cabalgando en somo de una mula e pidió por testimonio commo se partía para cunplír servicio e mandado del dicho señor Rey, el cual se partió e fiço su camino adelante fasta Santo Domingo e dende adelante. Testigos... »
(Minutas, tomo II, fol. 148 r.)

4
1449. Apertura de Puerta Cerrada.
1449, octubre, 17. Madrid.
«Este día el Conçejo... acordaron que la Puerta Cerrada que se abra, tanto que Martin García alcalde ponga cobro en ella, el cual se obligó de la abrir de dia e cerrar de noche. E de dar recabdo della so obligación de si e de sus bienes.»
(Minutas, tomo II, fol. 162 r.)

5
1464. Acuerdo del Concejo sobre el cese de velas y rondas.
1464, diciembre, 14, Madrid.
«Este dia el bachiller Pedro de Horozco, alcalde, y Pedro de Luxán e Pedro Nuñez e el bachiller Alonso Fernández de las Risas e Diego de Luxán e Fernán Garcia de Ocaña, regidores, dixeron que por quanto a ellos era notorio que el Rey nuestro señor estaba con sus caballeros e grandes de sus reinos concorde e pacificado, mandaba çesar las velas e rondas que non velasen nin rondasen. E que se non guardasen las puertas, salvo que se çerrasen de noche. Testigos el bachiller Alonso Fernandez y García Diaz y Rodrigo Alonso de Oviedo y Simón Gómez Jubetero, vecinos de Madrid. »
(Minutas, tomo III, fol. 192 r.)

6
1476. Provisión de la reina Isabel concediendo a Pedro de Ayala los materiales procedentes del derribo de la torre de la Puerta de Guadalajara.
1476, octubre, 17. Toro.
«Doña Ysavel por la gracia de Dios… al Conçejo, asysténte, justiçia, regidores, caballeros, oficiales e omes buenos de la noble e leal villa de Madrid; salud e graçia. Sepades, que al tienpo que esa dicha Villa fue reduçida a mi servicio e ovediençia, el duque del Ynfantadgo mi tio por virtud de mis poderes entre otros... los que con don Pedro de Ayala, comendador de caramellos (síc: caballeros) del mi Consejo, asento e fue acordado que porque conplia a mi servicio que las torres principales de todas las puertas desa dicha Villa se derribasen e derrocasen, que derrocándose las otras torres de las dichas puertas, se derrocase asimismo la torre de la Puerta de Guadalajara, e que si se derribase que todos los petrechos fuesen del dicho Pedro de Ayala; lo qual el dicho duque mi tio... lo aseguro e prometió e Juro. E yo queriendo conplir e conpliendo con el dicho Pedro de Ayala... pues la dicha torre de la... Puerta de Guadalajara se derriba, quel... aya e tome para sy toda la piedra e ladrillo e madera e todos los petrechos della e faga dellos... commo de cosa suya propia, de lo qual todo yo le fago merced, graçia, donación... »
(Copia antigua de cédulas y provisiones reales, tomo II, fol. 66 v.)

7
1477. Censo enfitéutico sobre la escalera de la torre de la Puerta de Guadalajara.
1477, mayo, 19. Madrid.
«Sepan quantos esta carta vieren commo nos el Concejo de la noble e leal villa de Madrit, estando ayuntados a canpana repicada en la eglesia de Sant Salvador... Otorgamos e connosçemos que damos a çenso e por nonbre de çenso ínfentuosy desde el dia de Sant Miguel del mes de setienbre, primero que viene en adelante para sienpre jamas a Marquesa Rodríguez, mujer de, Diego Garcia de Astudillo, vezina de la dicha villa de Madrit un pedazo de la escalera de la torre de la Puerta de Guadalfajara, que esta junto con las casas de la dicha Marquesa... Por preçio de dozientos e setenta e çinco maravedís de la moneda que corriere al tienpo de las pagas; los quales maravedis ha de pagar en cada un año ella en su vida e sus herederos después de sus dias.,. So tal pleyto e postura, que con ella fazemos, que la dicha Marquesa Rodríguez sea tenuda e obligada de fazer a su costa e misión todo el reparo que se ha de fazer... En manera que en este año lo de fecho e hedificado a su costa e misión... E asi mesmo que la dicha Marquesa Rodríguez... e sus herederos... sean tenudos e obligados de tener la dicha casa e lo que en ella hedificaren enfiesto e bien reparado a su costa e misión... E que la non puedan vender ni vendan a caballero ni a escudero ni a persona poderosa, ni a persona de religión, ni a monesterio ni a ospital, ni a judio ni a moro ni a clerígo, salvo a persona llana e abonada que dará e pagara el dicho çenso e tributo a nos el dicho Concejo...»
(Carta de censo de Marquesa Rodríguez, fols. 1 r. y v. Signatura 3-137-54.)

8
1489. Acuerdo del Concejo a propósito del establecimiento de una red de pescado en el rincón de la Puerta de Guadalajara.
1489, julio, 31. Madrid.
«Otro si ordenaron e mandaron que en el rincón de la Puerta de Guadalajara commo entra por ella a man derecha, asi para quitar la suziedad que alli se echa, commo para ennoblecer la dicha Villa se haga una red de madera del alto que convenga e se cubra con su teja e la pongan puertas y llaves, donde se venda todo el pescado fresco de río e de mar; e mandaron e ordenaron que persona alguna no venda el dicho pescado fresco e savalo en otra parte salvo en la dicha red, so pena quel que en otra parte alguna lo vendiere lo pierda e sea para el corregidor o fiel desta Villa. E que por el suelo de la dicha red cada persona que algo en ella vendiere aya de pagar e pague cada dia dos maravedis; e asimismo ordenaron que todo lo que se pescare en los rios del termino de Madrid no se saque fuera del dicho termino... »
(Actas, tomo II, fols. 162 v. y 163 r.)
Continuara....

Francisco

Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 26/07/2010

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Re: La puerta nueva y vieja de Guadalajara. Agustin Gomez Iglesias

Mensaje por mary fely el Lun Abr 07, 2014 1:41 am

Como siempre Francisco, tus documentos son bienvenidos por toda la información que aportan de siglos pasados de las cuales nos revelan muchos datos que desconocemos y que nos sirven para ir formando las grandes lagunas que tenemos del entramado de la ciudad y de sus gentes.
Iré tomando nota de las primicias más relevantes de los documentos para destacarlas en el foro.
Gracias.
Mary Fely

mary fely

Mensajes : 962
Fecha de inscripción : 24/07/2010

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Seguimos con la documentación.

Mensaje por Francisco el Lun Abr 07, 2014 5:33 pm

9
1503-1538. Cédulas reales, acuerdos del Concejo, censos, votos y pareceres emitidos con motivo del derribo de la torre de la Puerta de Guadalajara y su ensanche. Contiene;

1) 1503, enero, 21. Madrid. Censo sobre las tiendas de la bóveda de la Puerta de Guadalajara.
«En veintiuno de enero de quinientos y tres, en Madrid ante el señor pesquisidor, el bachiller Alonso de Horduña e Antonio de Lenzón e Francisco de Alcalá, regidores, Alvaro de Bracamonte puso las tiendas de la bóveda de la puerta de Guadalajara, como agora estan edificadas, en trezíentos maravedis de çenso con las condiciones de los çensos e con las siguientes:
»Con que si necesidad oviere de se derribar, lo que Dios no quiera, que la Villa lo deshaga pagándole lo que huviere edificado y quel çensó quede ninguno.
»Otrosi que si en el remantere (sic: rematante?) que sea obligado el o en quien quedare él çensó de pagar por la madera e tejallo quel mayordomo esta obligado a pagar a los que hedificaron.
»Otrosi queste abierto para el remate treinta dias desde hoy.
Reçibióse e mandóse pregonar.
»Testigos: Antonio de Lamesa, alguazil, e Francisco Gaiçia, escribano.
» En 23, 26, 29 del mismo mes se dieron los pregones.
»Se remata en Guillen, librero, en trezientos diez maravedis.
Testigos: El comendador Amoroso e Rodrigo de Madrid, mayordomo, e Miguel de Sazedo. »
(Escritura sacada de los registros de escrituras de Antón Davilay autorizada por su hijo Gaspar Dávila, escribano.)
El referido censo enfitéutico pasa por herencia a Domingo, joyero, vecino de la villa de Alcalá de Henares, yerno de Guillen de Barma, ya que estaba casado con su hija Antonia, según carta de reconocimiento otorgada en Madrid a 11 de noviembre de 1519. En 12 de mayo de 1524, Juan de Medina, librero, vecino de la Villa, se obligó, juntamente con el mencionado Domingo y mancomunadamente con él, de dar y pagar a la villa de Madrid, y a su mayordomo en su nombre, los 303 maravedís, por « çierta parte de la bóveda de la puerta de Guadalajara».
(Copia autorizada por Gaspar Dávila.)

2) 1536, marzo y abril Sesiones del Concejo a propósito del derribo.
«En la villa de Madrid, jueves, treinta de março de quinientos y treinta y seis años, estando en el ayuntamiento de la dicha Villa los señores corregidor, liçenciado Barrionuevo, e Pedro Suarez y Pedro de Herrera, regidores de la dicha Villa, el dicho señor corregidor dixo quel Ilmo, señor Cardenal de Toledo (Juan Pardo de Tavera) le avia enviado a llamar y le dixo que su magestad quería que se derribase la torre de la puerta de Guadalajara y las casas de la calle se cortasen lo que fuese conveniente para que la calle quedase ancha e igual, y quel dicho señor corregidor lo hiziese saber a estos señores regidores para que se diese la orden como se hiziese luego. Y quel dicho señor corregidor lo notificava y hazia saber a sus mercedes, segund quel señor Cardenal se lo tenía mandado, que viesen lo que determinavan çerca desto; y luego los dichos señores regidores dixeron questa es cosa ardua e de inportançia y para informar a su magestad de lo que conviene a su servicio y bien desta Villa y para efetuar lo que su magestad manda es bien quel señor corregidor señale un día que no aya ayuntamiento para otra cosa sino para entender en esto y mande llamar a todos los regidores que aqui estuvieren para aquel día, para que se platique y se tome resolución en lo que se debe hazer, que asimismo señalen algunas personas honradas e principales de la Villa. Y el dicho señor corregidor dixo que no enbargante que avia llamado los regidores que aqui están, le pareçio que se devia hazer lo que estos señores acordavan; y desde agora señalaba y señalo para el domingo primero en la tarde a la una, los quales vengan so pena de suspensión de los offiiçios por tanto quanto su magestad fuere servido, e a las otras personas que fuesen nonbradas so pena de cada diez mill maravedís para la cámara de su magestad.»

En 17 de abril de 1536 se reúnen con el corregidor, licenciado Barrionuevo, los regidores Diego de Herrera, Pedro de Herrera y Pedro Suárez, y en vista de tan corto número, acuerdan aplazar la sesión para el miércoles.

«En Madrid, miércoles, diecinueve de abril de mill quinientos treinta y seis años, estando en el ayuntamiento de la dicha Villa los señores corregidor, lizenciado Barrionuevo, y Pedro Suarez y Diego de Herrera y Luis de Herrera y Pedro de Herrera, regidores, juntos a canpana tañida, e con Diego de Vargas e Rodrigo Çapata e Juan
Çapata de Vargas y Pedro de Villafuerte e Lorenzo Suarez y Alonso Cuello e Felipe de Ribera y el lizenciado de La Canal y el bachiller Santo Domingo y Antonio Preçiado, procurador de pecheros y Antonio de Madrid, çapatero, seismero de los dichos pecheros, platicaron sobre lo susodicho de la puerta de Guadalajara, para que fueron llamados para este ayuntamiento. E dixeron lo siguiente:
»E1 dicho Diego de Vargas dixo que le parece bien que se ensanche la puerta todo lo que se pudiere ensanchar, conforme a la calle, e se derribe para esto toda la torre que no es muro, pues en el muro pueden ponerse dos pares de puertas y hazerse toda la fuerça que se quisiere hazer; e esto sera sin derribar ninguna casa ni que la Villa se ponga en necesidad de comprallas. »
(La mayoría, manifiesta que no debe derribarse la torre; algunas razones interesan para conocer aspectos de la estructura de la puerta y de la topografía del paraje.)

Así, Rodrigo Zapata dice «que le parece grande inconveniente quedar la calle de acá muy ancha y la de dentro muy angosta, porque era honrar mucho el arrabal y deshonrar la Villa »; Juan
Zapata pide «que la calle como va de la Villa para el arrabal se hiziese que saliese derecha, derrocando lo que esta delante del muro, de manera que quede muro e puerta e se quite lo que esta delante, para que la calle salga derecha y el arco, que esta a la parte de dentro de la Villa se ensanche todo lo que ser pueda para que aya mas anchura y salida mas desenbaraçada»; el licenciado de La
Canal dijo «que la entrada e salida de esta puerta, questa entre la Villa y el arrabal... es muy estrecha y ay mucho inconveniente para la entrada y salida en espeçial quando aquí ay Corte e concurso de gente, e que para esto le parece que se remediaria... ensanchando el primero arco y puerta, questa en la calle de la parte de la Villa... del ancho de toda la calle, que queda al raso de las casas, e que se hiziese otro arco e puerta frontero della, al esquina e cantón de la Otra puerta segunda, que agora esta, ques el primero, e que alli se hiziese otra puerta que saliese por derecho a la calle del arrabal, e que todo el resto de alli adelante de lo ques torre se deshiciese y derribase »; el licenciado Castillo dijo «que las leyes de la Partida y Hordenamiento destos reynos e los derechos canones favorecen mucho los muros y mandan que se rehedifiquen, e que los que viven en los arrabales se entren a vivir en las villas, y questa puerta es muy antigua y de mucha autoridad para la Villa, que le parece que no se debe venir en que se derribe y quanto al ensanchamiento della que se debe hablar con personas que sepan dello »; el bachiller Santo Domingo, «que a visto en este ayuntamiento de çinco a seis años a esta parte platicar muchas veces sobre el ensanchar esta puerta de Guadalajara y... venir maestros a este Ayuntamiento a dar parecer sobre ello, los quales dezian que las dos puertas de Guadalajara se podían ensanchar seis o ocho pies cada una sin derribarse la torre y que con este ensancho... quedaba muy desenbaraçado el paso... y asi se pregono el preçio, para que si algún maestro quisiese tomar el hazer este ensancho se le diese... y que no le pareçe que se derribe... la torre y asi se suplique a su magestad, por ques mucho ornato de esta Villa edificio tan antiguo... porque si la torre se derribase de mas de ser perjuizio para la Villa... quedaria muy desproporcionada la calle dentro de la Villa con la del arrabal, e si se oviesen de cortar las casas, para dar porpoçión (sic: proporción) a la calle, son tan chicas y estrechas las casas que de todo punto quedarían inútiles e no abitables, e de mas desto ay otro gran inconveniente, que en toda esta Villa no ay calle de trato, si no es la calle que va de San Salvador a la puerta de Guadalajara, e que todas las casas quedarían calles sin trato ninguno de tiendas y todo el trato seria quitallo de la Villa y echallo al arrabal, lo qual las leyes proiben e defienden ». Antonio Preciado, procurador de pecheros, y Antonio de Madrid, seísmero de pecheros, opinan lo mismo que el bachiller Santo Domingo.

3) 1537, diciembre, 8. Valladolid. Cédula del rey Carlos I sobre el derribo de la Puerta de Guadalajara y del arco de la Almudena, y aprovechamiento de la piedra extraída en la obra del Alcázar.
«El Rey. Concejo, Justicia, rejidores, caballeros, escuderos, oficiales y omes buenos de la Villa de Madrid. Ya saveis las vezes que se a platicado que se derrueque la puerta de Guadalajara y del arco de nuestra señora del Almudena, porque aquello seria en utilidad y enobleçimiento desa villa; y porque por esta causa y porque la piedra que de allí se sacase podía servir para la obra, que he mandado hazeren el alcaçar desa Villa, holgaría yo dello, ruegoos y encargóos que pues tenéis entendido el beneficio que desta se sigue, deis horden como luego se entienda en efetuarlo y que la dicha piedra que se huviere de las dichas puertas tengáis por bien que se de para que se gaste en la dicha obra, que en ello me terne de vosotros por servido; y porque sobre todo os hablara Enrique Persoens, mi aposentador de palacio, a él me remito. De Valladolid a ocho de dizienbre de MDXXXVII años. Yo el Rey. Por mandado de su magestad: Juan Bazquez. (Al dorso de la cédula.) La creencia que dixo Enrique Persoens es que su magestad sera servido que la dicha puerta e muro de la dicha puerta de Guadalajara se derribe, de manera que la calle vaya derecha, como va desde la plaça de San Salvador e sale a la calle del arrabal e quede el relox como ahora esta, con el muro en que esta asentado; e que la voluntad de su magestad es e manda que se derribe la dicha torre e muro en la manera susodicha, e que la Villa quite la piedra e lo deshaga a su costa; e que su magestad mandara llevar la piedra a costa de su magestad al alcaçar; e lo mismo dize su magestad e manda en lo que toca al airco del Almudena de Santa María.—Enrique Persoens (rubricado) »
El mencionado aposentador de Palacio presentó la cédula del emperador y dio la creencia en el Ayuntamiento (casas de la plaza de San Salvador) de 22 de diciembre del mismo año: «los dichos señores, Justicia e regidores dixeron que obedecían la dicha çedula de su magestad con la reverencia e obediencia que deben e porque la dicha çedula... habla con caballeros e escuderos e el concejo que se juntaran todos e darán su respuesta...»
Enrique Persoens y Alonso Hurtado, veedor mayor y mayordomo de las obras del Alcázar de Madrid por Su Majestad, piden al corregidor traslado de todo lo actuado y concertado con el Concejo sobre la manera «que se avía de tener en el derrocar de la dicha torre y en el entregar de la piedra ». (S/f. Se les otorgó el 7 de mayo de 1541 (sic). Corregidor: Pero Núñez de Avellaneda.)

4) 1538, enero, 4. Votos y pareceres emitidos en el Ayuntamiento sobre la cédula y la creencia anterior. Corregidor, Sancho de Córdoba; doctor Núñez, su teniente. Asisten regidores, caballeros, escuderos, oficiales y otras personas que se nombran en los autos.
(El voto y parecer de Pedro de Herrera va en el 15,4.)
Luis Núñez de Toledo se conforma con el parecer de Pedro de Herrera y añade «que el derribo del arco del Almudena sea a costa de la Villa»; Diego de Ludeña, regidor, «que para hornato de la Villa el edificio no es que se debe la Villa honrar con el… e que quedando puerta a la Villa se debe derribar y asimismo el arco del Almudena»; Juan de Luxán, lo mismo que Diego de Ludeña: « Con que quede puerta muy honrada y se derrueque lo demás»; Luis de Herrera, regidor, que se derribe todo lo que estuviere peligroso, y lo que se pudiere ensanchar, que se ensanche, «con que quede memoria de la Puerta de Guadalajara y el muro y el arco del Almudena se derribe a costa de la Villa»; Pedro Suárez, regidor, «que avisto muchas vezes platicar en esto
desta torre e que lo an visto alarifes y otras personas e que les a parecido que las puertas que están fechas se podrían ensanchar cuatro o çinco pies y derribar arco Almudena a costa de la Villa»; Juan Hurtado, que «con toda brevedad se responda a la carta de su majestad, besando los pies de su majestad por la merced y favor que haze a esta Villa en la lavor del alcaçar... e que se haga al pie de la letra como su magestad lo manda»; Pedro Zapata de Cárdenas, regidor, dijo «que ha platicado muchas vezes con alarifes, como con personas que entienden muy bien de edificios... le parece ques bien de la Villa lo quel bachiller Santo Domingo tiene votado e que se devria hazer otra puerta adonde pudiese pasar la gente e carretas e comunicarse la Villa con el arrabal... e lo del arco y torre del Almudena que se derribe a costa de la Villa, pues es poco el serviçio que en ello se haze a su magestad no siendo la costa mucha »; Francisco de Luzón, regidor, « que todas las vezes que pasa por allí pasa con miedo, que requiere al señor corregidor... tome el parecer de Ponçe, ques alarife y del dicho Miguel de Hita y el peligro que ay en aquella torre, porque si aqui viniese su magestad no acaezca algún peligro para que luego se derribe»; el licenciado Monzón, « quel provecho que se sigue de derrocar aquella torre como su magestad manda es mayor que los inconvenientes que se ponen, porque las fuerças y reputaçion de Madrid no esta en aquella torre, ni tampoco va nada en que aya memoria de la puerta de Guadalajara, e que sin que su magestad diese çedula para ello muchas vezes se a platicado entre vecinos e personas desta Villa que para autoridad della era bien que se derribase, quedando un arco principal por el qual se conozca que hay división entre la Villa y arrabal»; Luis de Monzón, como el licenciado Monzón; Alonso de Vega, procurador de la
Villa, como Pedro Suárez; Juan de Villaviciosa, como el licenciado Monzón; Bernaldino de Rojas, escribano, dijo «que lo que ha visto después que bive en Madrid es que algunos honbres an muerto de piedras que an caido de la dicha torre, e ques informado que esta sobre cuentos e por muchas partes abierta... y que a visto allí quebrarse muchas carretas e en las venidas de su magestad a esta villa no poder entrar e salir sin mucho peligro e herirse algunos de coçes de bestias e otras alimañas e que viniendo, como viene, su magestad a esta Villa tan continamente es muy gran daño e perjuicio quedar alli la dicha torre e que con mucho trabajo e peligro podria pasar su magestad por alli y los otros grandes señores de su corte, e que ningunos inconvenientes se pueden poner tan necesarios para oviar y estorbar que no se derrueque la dicha torre, quanto la utilidad e provecho que viene a esta Villa con las venidas de su magestad, en especial que haziendose la labor del alcaçar vendrán más a menudo, porquel pueblo se aumenta y enriqueze y adorna de cada día y por estas causas y otras que se podrían deçir es serviçio de Dios y de su magestad e bien del pueblo que se derrueque, quedando puerta principal para que quede memoria e dividida la Villa del arrabal»; Alonso Hurtado, lo mismo que Rojas, «y en quanto al gasto que la Villa a de hazer en derribar la torre muy mayor merçed haze su magestad a esta Villa en hazer la casa y en querer habitar en esta Villa mas que en otro pueblo»; Pedro Luis, «que concurren muchas calidades que obligan a hazer lo que su magestad manda»; Alonso de Herrera, vecino, como Diego de Herrera; Diego Truxe, como el licenciado Monzón; Francisco de Vallejera dijo «que porquel dicho liçençiado de Monçon es letrado y de buena conçiençia se remite a su parecer ». El corregidor manda en, vista de ello, véase 14, 4.

5) Relación del pertrecho que se llevó de las tiendas de mosén Bao que se derribaron en la bóveda de la Puerta de Guadalajara. (Comprende tablas, maderos, tejas, puertas y «una ventanica en que se ponen cosas de joyería ».)

6) 1538, enero, 4. Informe de Luis Ponce, alarife de la Villa y vecino de ella, maestro de albañería y carpintería, emitido por mandato del corregidor, Sancho de Córdoba:
« Fue preguntado si ha visto e mirado la torre de la puerta de Guadalajara.-. dixo que la a visto e mirado e pasado por ellas muchas veces;... si en la dicha torre ay alguna parte della en lo alto o en lo baxo queste peligrosa, para se caer e hazer daño a los que por alli pasaren, dixo que como fue derribada la bóveda que estaba en la dicha torre antiguamente, esta muy peligrosa asi la albañeria de ladrillo como de piedra que quedo por derribar, e esto esta más peligroso en los inviernos que en los veranos por los yelos e aguas, que humedecen la piedra e el yelo ahueca, e de esta manera a visto caer muchas piedras e pedaços de ladrillos… e lo ve mejor que otros, porque de cinco años a esta parte a pasado por allí cada dia de trabajo por la mañana, que va a la plaça a coger los peones e vee pedaços de ladrillos e de cal caydos en lo baxo, que los mas dellos vastaban a matar un honbre... e que a visto este testigo morir allí dos personas e una mujer que cayo de lo alto subiendo a ver los toros... e a visto que la dicha torre esta hendida e peligrosa para se poder caer, porque a oido dezir a maestre Francisco, su padre deste testigo, alarife que fue desta Villa que la dicha torre esta acortada, e que asimismo vido... que cayo una piedra grande en la casa de Diego de Madrid, canbiador, e fundió cierta parte de su casa; fue preguntado si es necesario derribar la dicha torre para quitar el dicho peligro, dixo que si . . . porque ya que se desmochase lo alto que pareçiere que tiene mas peligro lo otro que quedare non quedara seguro, porque quedara atormentado e esto por razón que sabe este testigo es verdad que antiguamente en tiempos revueltos fue minada la dicha torre, como dicho tiene, e esta sobre cuentos de madera e pilares de yeso, e que habiendo de derribar ahora todo lo que esta peligroso e cayendo en el hueco de la dicha torre se atormentaran los çimientos baxos e lo que quedare quedara mas peligroso, por lo qual su parecer es que se derribe toda la dicha torre, asi por el dicho peligro como por dar paso a la gente, questa muy embarazado e muy estrecho especialmente quando esta aqui la Corte; e quel mas conocido peligro de la dicha torre es hasta quitada toda la dicha bóveda e que le parece que luego se debe proveer por la mucha necesidad que dello ay el peligro que podría naçer por dilatarse. » Luis Ponze (rubricado).

7) 1538, enero, 5. Informe de Miguel de Hita, alarife de la Villa y vecino de ella, maestro de albañeria y carpintería.
(Coincide con el anterior) «que cada dia caen cantos de lo alto de la dicha torre e hazen daño a los que por allí pasan, por ser como es la mas pasadera puerta que ay en esta Villa... ques mal echo las vezes que su magestad viene a esta Villa dexalle pasar por alli... e quel mayor peligro esta en lo alto, porque antiguamente fue desportillada e quedóse la bóveda redonda trastornada e aquello siempre esta tirando hazia baxo como es natural... e que la dicha torre antiguamente esta hundida por quanto fue contraminada e asi lo a oido este testigo dezir... »

Cool 1538, enero, 6.
Luis Ponce, acompañado de Gaspar Dávila y testigos, formalizan inventario de «lo questaba dentro en la tienda de mosén Bao». Acompañóles un cerrajero, que abrió la tienda. Diego Garcia, curador de la casa y bienes de mosén Bao, requiere al corregidor a fin de que ponga en cobro y a buen recaudo tal hacienda. El corregidor encarga al mayordomo de la Villa, Garcia Pérez de la Huerta, que abra la casa y tienda y guarde el inventario y los pertrechos. Todo muy pobre para ser un joyero.

9) 1538, enero, 6.
El corregidor y su teniente Núñez ordenan la tasación, y como mosén Bao se halla ausente, según la información («a oido decir questa en la corte de su magestad e que sabe que tiene dos casas en esta Villa en la Parrocha de San Andrés»), se nombra curador a Diego Garcia, vecino de la Villa, para que asista a ella.

10) 1538, enero, 6.
El corregidor «mando pregonar publicamente en la plaça del Arrabal... que desde la primera bóveda hasta lo alto de tierra de la puerta de Guadalajara, questa por petril e almenas encima de la torre, que se entiende todo el lienço, que cae hazia las casas de Diego de Madrid, canbiador, hasta dar al escalera que sube a la canpana del relox, dexando la dicha escalera sana, se da a destajo derriballo e deshazello, con tanto que toda la piedra e ladrillo e tira de tapias, questa encima de la dicha torre e cayere della caiga a la parte del hueco dentro de la dicha torre por manera que no haga daño en las casas de los vezinos çercanos; el maestro questa obra tomare a derrocar non a de fazer mas de derrocar la piedra e broça e ladrillo... porquel llevar de la tierra e piedra non a de ser a costa de los que tomaren este destajo...» «Otrosí el... corregidor mando requerirá los vecinos comarcanos a la dicha torre, asi de parte de dentro como de fuera, que tienen arrimadas casas e edificios a ella... pongan en cobro la teja e madera de sus casas, que podrían recibir daño... luego dentro de seis dias.»
11) 1538. Actos del Concejo en relación con tiendas y casas vecinas a la Puerta.
Enero, 7. El escribano «desta causa» notifica a Diego de Madrid, cambiador; a Jerónimo de Rosales, platero; a Francisco de Corea, sastre; a Juan Sánchez y a Diego Jiménez, sastre, el auto del corregidor.
Enero, 7. Luis Ponce y Sebastián de Hita tasan el edificio de las casas de mosén Bao en 13.000 maravedís.
Enero, 7. Alonso de Vega, procurador general de la Villa, dice que «dentro de la torre esta una casilla questa Villa dio a censo a mosen Bao, con condiçion etc. » que se tase y descuenten los materiales, etc.
Enero, 7. El corregidor, Sancho de Córdoba; el doctor Núñez, su teniente; Pedro Suárez, Pedro Zapata de Cárdenas, Diego de Herrera, Francisco de Luzón y Diego de Ludena, regidores, platicaron sobre la torre de la Puerta de Guadalajara... «que pues se a de derribar la torre o parte della, que se tome la casa por la Villa conforme a la condiçión del contrato y se pague a costa de la Villa lo que costare... y que todos los que tienen casas arrímadas a la çerca, asi desta torre como de otra parte su merced mande que se aparten quinze pies de la çerca, conforme a las leyes e prematicas destos reynos, e muestren los títulos que tienen por donde se arriman a la çerca, e qualquier puerta e ventana que aya en la dicha çerca la mande cerrar...»
En la misma sesión se desecha la petición de Diego de Madrid, etc., fundándose en el hecho de que la Villa hace lo que conviene al bien común y al servicio de Su Majestad, y de que la cerca y muro público deben estar desocupados y no arrimarse a ellos edificio alguno, relativa a que los daños y menoscabos anteriores sean a costa de la Villa.
Enero, 8. Nuevo pregón en la plaza del Arrabal.
Enero, 8. El corregidor ordena a Gaspar Pérez de la Huerta derribar y deshacer las tiendas de mosén Bao, tasadas en 13.000 maravedís, y que haga inventario del pertrecho que se sacare, y lo ponga a recaudo.

12) 1538. Enero, 10.
El aposentador de Palacio, Enrique Persoens, se obliga ante el corregidor, conforme a la cédula de Su Majestad, «que luego como se fuere derrocando sin dilación alguna, hará llevar toda la piedra e ladrillo e tiras e cascajo e yesones... a costa de su majestad por manera que las calles e bóveda queden limpias sin impedimento alguno... e que si la Villa quisiere alguno de los sillares e piedra, para tornar a hazer el arco, que se a de hazer en la dicha torre e puerta de Guadalajara, lo pueda tomar e tome... »

13) (Sin fecha). —Traslado de la medida de la torre. El original está en la cuenta de «Obras e gastos de justiçia»,
« Señor. Yo fui a medir lo que vuestra merced me mando de lo de la torre y halle que en la pared, questa enfrente del relox, ay desde el beço de los agujeros hasta el alto de la torre ay çinco varas, que son tres tapias en alto.
»Halle mas, que en largo tiene diez y ocho varas y media, que son çinco tapias y media; tiene de grueso de lo que se a de derribar por alto dos varas, que son seis pies, de manera que se viene desminuyendo; que se cuenta uno con otro, que son tres pies de grueso que seria esta pared quinze tapias y media, pagando esto conforme a como esta hecho el precio.
»Pareçeme que tendrá la otra pared catorze tapias, derribándola, otro tanto de largo como esta la otra.
»Páreçeme que cinco partes que tiene de grueso la pared se derriba la una.—Antonio Sillero.
»Páreseme que conforme al precio questa fecho de derribar la torre, que merece esto a tres reales por la tapia por raçon questa muy peligrosa y mala de derribar. —Antonio Sillero.
» Gaspar Davila, escribano público y del ayuntamiento desta Villa, de los maravedís que son a vuestro cargo de gasto de justicia y obras publicas dar a Antonio Sillero çient maravedís por la tasaxiún que hizo desta otra parte contenido y tornar su carta de pago, con que se vos recibirán en cuenta, Fecho a veinte y uno de enero de mill y quinientos y treinta y ocho años, —El doctor Nuñez, Pedro Suarez, Pedro de Madrid. —Reçibi yo maestre Antonio los maravedís deste libramiento. —Antonio Sillero.»

14) 1538, Enero, 22. —Obligación de los maestros que derriban la torre.
Juan de los Ríos, maestro de carpintería y albañería, junto con su fiador, Juan Lopez, maestro de carpintería y albañería, ambos vecinos de la Villa, «quellos derribaran de la dicha torre las tapias de muro que por la Justicia desta Villa le fuere señalado e mandado derribar, al precio e con las condiciones segund e de la forma que se contiene e declara en la dicha postura e condiciones puestas por el dicho Juan de los Ríos...»

15) 1538, marzo, 16. Barcelona. —Nueva cédula real insistiendo sobre la conveniencia de demoler el arco y torre mencionados.
«El Rey. —Conçejo, justicia, regidores, cavalleros, escuderos, officiales y omes buenos de la noble villa de Madrid. Vimos vuestra carta de XVIII de enero y el testimonio que venia con ella de los votos, que huvo çerca de lo que os escrevimos desde Valladolid sobre el derribar los arcos de la puerta de Guadalajara y Santa
Maria de la Almudena para que la piedra dellos serviese para la obra que mandamos hazer en los alcaçeres desa Villa; y assi por ser nescessaria para ella como porque de derribarse no reçibe daño antes pareçe que conviene y es nescessario y sera ornato della, es nuestra volutad y os encargamos y mandamos que proveáis como luego se derribe el dicho arco de la puerta de Santa Maria del Almudena, y que de la torre y cerca de la puerta de Guadalajara se derribe lo que fuere menester y conveniente, de manera que no quede como al presente esta peligroso y la puerta se ensanche todo lo que fuere nesceçario, para que aunque aya concurso de mucha gente, como lo suele haver quando estamos en essa Villa, se pueda pasar por ella sin el apretamiento y estrechura que hasta aqui, y la piedra della sirva para los dichos alcaçeres; y pues la costa de derribarlo sera poca y es como dezimos lo uno y lo otro en beneficio y ornato dessa Villa, seremos servido que se haga a costa della y el llevar la piedra a los alcaçeres sera a la nuestra. De Barcelona a XVI de marzo de MDXXXVIII—Yo el Rey, —Por mandado de su magestad, Covos, comendador mayor (rubricado).»
16) Petición de los maestros carpinteros.
«Muy nobles señores. —Juan de los Ríos y Juan López, carpinteros, pareçemos ante vuestras mercedes y dezimos que bien saben en como nosotros tenemos tomada la obra de la puerta de Guadalajara a destajo y nosotros tenemos derrocado mucha cantidad de piedra e caxcaxo, en tanta que ya no podemos trabajar si no se quita, por lo qual estamos perdidos y nos destruimos; que a ocho dias que no trabajamos en ello ni osamos entremeternos en tomar otras obras en que ganar de comer; por tanto pedimos a vuestras mercedes lo manden proveer de manera que se quite brevemente lo susodicho para que trabajemos; y donde no lo mandaren vuestras mercedes quitar, no nos pare perjuizio si tomaremos otras obras y lo dexaremos. Y otrosí pedimos y suplicamos a vuestras mercedes manden proveer de manera que se quite brevemente la campana y chapitel del relox, por questa muy peligro (sic) y puede suçeder algún daño en non se quitar, porque no quitándose, no podemos trabajar en la dicha obra. »
(Otro escrito posterior acerca de lo mismo de ambos maestros.)

17) 1538, febrero, 10. Barcelona. —Carta del regidor Diego de Ludeña, emisario de la Villa cerca del emperador.
«Muy magnífico señor.—La carta de vuestras mercedes recebi y el despacho que venia para su magestad y a la hora yo ablé al emperador y le di la carta, el qual me dixo: —ya yo pensé que estaba esa torre derribada; yo veré esto y mandaré responder; Cobos os dará la respuesta. Y fui al Comendador Mayor y díxele tanbien las necesidades de la Villa y el me respondió: —Su Magestad me enbio una carta, que la Villa le escribe y el parezer y votos que sobre esta torre se an dado en Madrid; yo la enbiado a Guevara; en viéndole yo are que se responda, aunque al presente ay tanto que azer que no tememos lugar en estos ocho días. Yo le torne a suplicar que porque la Villa tenía un peón esperando lo que S, M. manda va sobjecto lo viese. El me respondió lo procuraría azer.
»Las cosas de aquí están de manera, asi con el legado que entiende en la tregua por tres y quatro meses, como en proveer gobierno en el Estado de Milán, por quel cardenal Carachulo es muerto, que lo tenia, como en despachar a Don Luis Davila, que se va a Roma y a Veneçia, nos a dalles cuenta de lo que a pasado entre el rey de Françia y enperador, que no tienen lugar de ver otras cosas de mas inportançia; y porque su majestad va el martes a Perpiñán y Salsas y Colibre a proveer aquello, y estara en ida y venida y estada veinte dias, y asta que buelva no avra respuesta, a me parecido despachar este peón, para que no aya esta costa aqui y yo tendré cuidado de que se vea y soliçitallo y enviar a recavdo la respuesta, o con criado mió a posta; y desto estén vuestras merçedes tan descuidados como de cualquier negoçio de la Villa, en que tengan muy buen recavdo. Y páreseme que en lo de la puerta de Guadalajara no ay que tocar asta que vaya esta respuesta, que sera breve, porque se queda aqui el comendador mayor y lo verán en tanto que et enperador esta alla.
»No he ablado en lo de las penas de cámara asta que respondan, aunque creo la mandaran derribar por çedula, no se a que costa; si fuere a la de la Villa, bien creo darán una firma de penas de cámara y obras publicas, aunque no creo pornan, no enbargante, porque no lo aran por nadie, mas Juan de Vozmediano lo puede azer si quiere; lo mejor seria que lo mandasen azer a Enrique, que lo mas ayuda a la Villa acá es pensar que an de gastar muchos dineros en tornar azer una buena puerta y que a de ser menester la jente queste aperçebida.
»Nuevas de acá cosa çierta no ay, sino que todas las calles dizen: —su majestad ira en Italia este verano. El dia que partiere de aquí para Perpiñán se sabrá lo que a de azer, porque es ya tienpo de aparejar para lo que oviere de azer.
»Marigomez me rogo escriviese a vuestras merçedes, suplicándoles no se iziese la carta de çenso ni señalasen los portales de su casa asta quella fuese alla, porque dize que no an de ir en nombre de Romero, porque Romero no tiene parte en la casa.
»Agan vuestras mercedes lo que fueren servidos, torno a decir questen descuidados de la respuesta, que en respondiendo yo enviare a recavdo o persona propia.
»Nuestro señor la muy magnifica persona de vuestra merçed guarde como vuestras mercedes desean. De Barcelona, domingo diez de hebrero. —Servidor de vuestras merçedes. —Diego de Loreña.— Muy magnifico señor Justicia y Regidores Villa de Madrid. Carta del señor Diego de Ludeña. —Sello de placa; original»

18) 1538, marzo, 23. Barcelona. —Otra del mismo.
«Muy magnifico señor. —Yo quisiera enviar mejor despacho a vuestras mercedes, mas como su magestad sea el que lo haze, no ay quien pueda ille a la mano; después que se determino esta respuesta yo able al comendador mayor sobre la merçed en penas de cámara y dixome: —Señor, no cures de ablar de eso, porque su magestad no manda esto sino por el bien del lugar y el ornato del, y porque los del consejo an dicho que los que posan en el Arraval muchas vezes no vienen a tiempo, por no poder pasar esta puerta de Guadalajara y por el peligro que tiene como dizen los del lugar; y pues esto conviene a la villa y se a de azer ¿porque quieren quel emperador lo aga o de conque se aga?; y si la çerca es del emperador y la piedra que sobra y se saca es suya, no azen mucho en dársela para la casa, que en la misma Villa aze; que en lo de la puerta de Guadalajara su magestad no quiere sino que quede puerta y bien guardada la puerta y çerca y que se derribe lo peligroso y se ensanche todo lo que buenamente se pudiere ensanchar, quedando puerta y buena; en lo del arco del Almudena no aze el caso para la çerca del lugar y aze provecho para el ornato del lugar; en oirás cosas o sin estas su magestad ara merced a Madrid, como es razón. Yo le respondí mi parecer y al fin tome esa carta, que vuestras mercedes verán, y para enbialla a menos costa fúe alquilar una mula y enviar este moço mió, porque un peón no queria menos de doze dias de ir y doze de tornar, a tres reales; y porque sea cierto quise enbialla con propio; es la costa tres ducados que cuesta la mula. Suplico a vuestras merçedes se los manden dar, porque no se detenga, y si acá ay en que yo pueda servir, me lo manden que lo serviré como es razón.
»Su magestad dizen que ira a Niza, donde verna el Papa y el Rey de Francia a entender en la paz; dizen que no llevara caballos, sino en las galeras, con que los caballeros no lleven mas de un page. A venido Andrea Doria con sola una galera aquí; si su magestad va es menester bolver por las galeras a Jenova y el Papa no se sabe que sea partido de Roma, asi que no sera desta parte de Pascua la partida. Cada dia ay consejos sobre si ira o no; yo siempre creo que no a de ir; lo que fuere vuestras merçedes lo oirán y nosotros lo sabremos. La paz tengola por dificultosa, porque ay grandes inconvenientes. Nuestro Señor la muy magnifica persona y estado de vuestras merçedes acreciente. De Barcelona a XXIII de março. Servidor de vuestras mercedes, Diego de Lodeña (rubricado). —(Al dorso.) Al muy magnifico señor la justiçia y regidores de la Madrid (sic). —Carta del señor Diego de Lodeña. »

19) 1538, enero, 19. Madrid. —Testimonio que la Villa eleva al rey S. C. C. M.
«La villa de Madrid haze saber a vuestra magestad que al tiempo que recibió una carta de vuestra magestad, en que por ella dize que seria servido que se derribase la puerta de Guadalajara y el arco del Almudena, asi por el ennobleçimiento della como porque vuestra magestad podria ser servido de la piedra para el alcaçar, los vecinos de la Villa, que sobre ello se juntaron, dieron en respuesta lo que en esta escriptura pareçe; la qual suplica a vuestra magestad mande ver y si vuestra magestad es servido que todavía la dicha puerta se quite, vuestra majestad mande enviar su cédula dello; y suplica a vuestra magestad que, porque la dicha Villa a causa de la puente de los biveros questa caida y de otras dos puentes e obras en que entiende esta en mucha necesidad y no tiene propios con que poder brevemente derribar la dicha puerta, vuestra magestad mande a los que entienden en la obra del alcaçar, que hagan derribar la dicha puerta e arco, e hagan llevar al alcaçar de vuestra magestad, porque mas brevemente se efectué todo lo que vuestra magestad mandare. Y porque Diego de Ludeña, regidor desta Villa, suplicara a vuestra magestad de nuestra parte todo lo que çerca desto conviene al servicio de vuestra magestad e bien de esta Villa, suplicamos a vuestra magestad le mande dar crédito e provea sobre todo lo que mas sea vuestra magestad servido. Nuestro Señor la católica vida e imperial estado de vuestra magestad guarde e prospere. De Madrid XIX de enero de MDXXXVIIÍ años.—Sobrescripto: A la sacra, çesarea, católica magestad del enperador rey nuestro señor.»
(Copia simple.)




20) 1538, enero, 18. Madrid. —Carta de la Villa para Diego de Ludeña.
«Magnifico señor: —Esta Villa esta en mucha neçesidad por razón questas dos puentes toledana y segoviana a muchos dias questa dada orden como se remedien y se a enpeçado a hazer; y la puente de Biveros a de costar muchos dineros a esta Villa, aunque an de contribuir en ella otros lugares como esta mandado, y en los encabezamientos esta dada la orden, que vuestra merced sabe, que de allí no puede sacar la Villa provecho ninguno de donde se solia ayudar para estas necesidades; y los propios questa Villa tiene son muy pocos y los pleitos muchos. Vuestra merced vio lo que su magestad enbio a mandar sobre lo de la puerta de Guadalajara y lo que sobre ello se platicó, y que la mayor necesidad que la puerta tiene es que se ensanche la entrada y salida della, porque derribándose el testero, que sale a los portales de la calle de la puerta de Guadalajara, ensanchase mas la calle del Arraval y la de la Villa queda en toda la estrechura que tiene. Si su magestad fuese servido que se hiziese el remedio de la manera que convenga para la anchura de la puerta y servirse de la piedra, que de alli saliere, y mandálla llevar, páreçenos que esto seria lo mejor, para lo que toca a esta Villa; y si todavia su magestad fuese servido que la puerta se derribe del todo, vuestra merçed nos haga merced de suplicar a su magestad de parte desta Villa, representandole las neçesidades questa Villa tiene, que sea servido que se derribe y lleve al alcaçar, sin questa Villa haga costa en el derribar ni llevar de la piedra, ni sea a costa desta Villa si alguna casa de las questan arrimadas a la dicha puerta e muro se derribare o hiziere algún daño derribando la torre. Porquesto derribándose por mandado de su magestad tendrá menos causa de pedir el interés que mandándolo la Villa; y si todavia su magestad fuere servido de que se derribe a costa de la Villa, vuestra merced asegure lo de las casas, como no sea a costa de la Villa; y tanbien suplique a su magestad haga merçed a esta Villa de todas las penas de cámara, que an caido e cayeren en esta Villa, hasta en la quantidad de lo que costare la dicha torre derribar, mandando que sin enbargo de otras qualesquier libranças aunque sean primeras en data se tomen para esto y pongan pena a los juezes que lo contrarío hizieren; y lo mismo en las penas de obras publicas que se gasten en todo; y porque tenemos confiança que vuestra merced lo hará mejor que otra persona ninguna que alla estuviere entienda vuestra merçed en ello y despache brevemente este mensajero. Y esta Villa escribe una carta a su magestad ques de creencia para vuestra merced; vuestra merçed le diga todo lo que en esta escrevimos, y tanbien que su magestad se puede servir del arco y torre del Almudena con toda la çerca vieja ques sin perjuizio desta Villa, porque tiene la Villa otra çerca, y avra mucha piedra. Nuestro Señor la magnifica persona de vuestra merçed guarde. De Madrid a XVIII de enero de MDXXXVIII años,
»Y lo de las penas de cámara y obras públicas a vuestra merçed de procurar, quando mandar (sic) su magestad que sea todavía a costa de la Villa el derribar desta torre.
» Enbiamos a vuestra merçed el testimonio de los votos que pasaron en el ayuntamiento, sínado, çerrado e sellado, para que vuestra merçed lo mande presentar ante su magestad, porque en la carta de su magestad dezimos que hazemos presentación deste testimonio; y porque Alonso de Madrid, maçero, esta ay y podra acordar a vuestra merçed esto le escrevimos rogándole que lo acuerde a vuestra merçed para que despache este mensagero presto. »
(Sigue carta de la Villa para Alonso de Madrid, macero.)
(Copia simple.)

21) 1538. —Tasaciones e informes de Antonio Sillero, alarife.
Enero, 16. «Señor. —Por mandado de vuestra merced fuimos a ver y tasar las tapias que vuestra merçed mando derribar primero, que son beinte y dos, lo qual allaran en poder de Gaspar Davila, firmado de Antonio Sillero; y allamos y nuestro parecer es que porque se pudiera derribar por sus tongas todo junto y no en dos beçes, que vuestra merced las mande pagar un real en cada tapia destas beinte y dos tapias, que montan dos ducados; y esto es lo que nos pareçe. Fecho XVI de enero de MDXXXVIII años, —Antonio Sillero (rubricado). —Maestre Antonio (rubricado). »
Enero, 20. «Señor. —Ya fui a medir lo que vuestra merced me mando de la torre, que an derribado los maestros; hallo que ay veinte e dos tapias en lo que an derribado. Fecho a XX de enero de DXXXVIII. —Antonio Sillero (rubricado).- (Arriba.) Esto es lo que derribaron de la bóveda de la puerta de Guadalajara.»
Febrero, 14. «Señor: yo acabe de medir lo que vuestra merced me mando de lo que tienen hecho; es esto: tienen treynta tapias derribadas, con ques obligado Ríos a igualar un poco, que esta enfrente del relox, ques casi una tapia; y en fin que a el le han de pagar treynta tapias, que agora hallo que están derrocadas; esto se entiende de mas de las dos medidas primeras.
»En XIV de Hebrero de DXXXVIII años juro lo susodicho maestre Antonio Sillero, questa derribado en la torre de la puerta de Guadalajara. Presentes los señores teniente Diego de Herrera, regidor; testigos Alonso Madrid e Juan Rodríguez de Langa, vezinos de Madrid. —Antonio Sillero (rubricado). »
Febrero, s/d. «Señor: yo fui a medir la torre, que vuestra merced me mandó, y hallé que dende la endedura de la parte de cas de Diego de Madrid hasta el plomo de la puerta principal, y esto se entiende por la pare de dentro del relox, y hallé setenta y siete tapias de arriba a bajo hasta el enpedrado de la calle, lo qual mide oy la torre. De hebrero de quinientos e treinta e ocho años. —Antonio Sillero (rubricado) »
22) 1538, mayo, 5. —Declaración y tasación de Luis Ponce, alarife de la Villa.
«En la dicha Villa de Madrid cinço días del mes de mayo de mil e quinientos e treinta e ocho años, este día el señor doctor Núñez, teniente de corregidor en la dicha Villa, e Pedro Suarez, regidor, mandaron pareçer ante sí a los dichos Juan López e Juan de los Rios, maestros de carpintería e albañería, a cuyo cargo a estado e está el derribar la torre de la puerta de Guadalajara, e estando presentes Luis Ponçe, alarife de la dicha Villa, e Antonio Sillero, maestros de carpintería e albañería, para averiguar lo que hasta oy esta derribada; e para ello el dicho señor teniente mandó traer ante sí la postura e condiciones e remate, con que se tomó a derribar la dicha torre, e por las condiciones della parece que cada una tapia de las que se an derribado en la dicha torre, fuera del petril e almenas, que se ha de pagar por el destajo por cada una dellas siete reales e medio, siendo la tapia de diez pies de largo y cinco de alto y cada pie destos de tercia de vara; y todo el grueso de la dicha pared e a este respeto parece con la medida hecha en la dicha torre que están derribadas las tapias siguientes, e entra en esta medida e tapias lo questá por derribar hasta el suelo de la calle empedrada e baxo de la dicha puerta. E las tapias que ay son las contenidas en los pareceres de Antonio Sillero, maestro, que están puestas en este proceso; e queriendo liquidar quantas eran las dichas tapias, Luis Ponce, alarife de la dicha villa, dixo que no era necesario verse los dichos pareceres, porque acababa de derribar la dicha torre e esconbrado el suelo della, para poderse medir, el podía dar e declarar quantas tapias se an derribado en la dicha torre, por quel alto de la dicha torre, segund depuso e declaró el dicho maestro Antonio, que estava presente, es treze tapias, que son sesenta e cinco pies, e questo medido se podrá ver que tapias ay en lo que an derribado de la dicha torre. E questo davan por su pareçer e firmólo de su nombre. Luis Ponze (rubricado).»
23) 1546. —Puerta de Guadalajara, que se derrocó año de MDXXXVIII. Presentólo el procurador de la Villa para en lo que toca a las casas que se derrocaron desde la Puerta de Guadalajara hasta la plaza de San Salvador. 1546, agosto 2, Madrid.
«En Madrid a dos de agosto de MDXLVI años lo presentó ante los señores contadores mayores de su majestad, para en las partidas de las casas, que se tomaron para hazer la calle desde la puerta de Guadalajara hasta la plaça de San Salvador. —Alonso de Frías (rubricado). »
(Sig. 1-203-12.)
Continuara.

Francisco

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Y seguimos

Mensaje por Francisco el Lun Abr 07, 2014 7:44 pm

10
1515, - Censo sobre la esquina de la Puerta de Guadalajara.
1515, octubre, 19. Madrid.
«Pidió Garcia de Madrid, canbiador, a los dichos señores que porque tenia alquilada una tienda de Antonio Gómez para la hazer en la esquina de la Puerta de Guadalajara por çierto precio, e que porque en hazer la dicha tienda le viene perjuicio a la casa del rincón que tiene e que es suya; quel quiere dar çien maravedís de çensó perpetuo, para que no se mande dar agora ni en ningund tiempo para hazer en la dicha esquina edifiçio alguno. Y los dichos señores dixeron que porque lo dize es mas utilidad e provecho que non alquilarse que se reçibe el dicho çenso, e mande hazer su carta de çenso, e fecho, que por ninguno el alquiler.»
(Actas, tomo VII, fol. 138 v.)

11
1519. —Acuerdo del Concejo sobre el cerco de la Villa.
1519, agosto, 16. Madrid.
-Acordaron que el señor Francisco de Herrera y yo veamos las cuentas de los maravedises que se fallaren que se deven que se cobren luego para el cercar la Villa y que los señores Pedro Suarez y Francisco Alcalá tengan cargo de dar a destajo y cercar la Villa oy en dicho dia como les paresciere y que las personas que han de guardar la Villa y arrabales que lo reparta el señor Francisco de Herrera».
(Actas, tomo VII, fol. 290 v.)

12
1529. —Petición de licencia a fin de emplear noventa mil maravedís en el ensanche de la Puerta de Guadalajara.
1529, agosto, 9. Madrid.
«Otorgaron los dichos señores petición para los señores del Consejo de su majestad, para pedir liçençia para poder gastar noventa mill maravedís en fazer la obra de ensanchar e abrir la entrada de la Puerta de Guadalajara conforme a la postura e condiciones questa fecha; e los dichos señores regidores dixeron que aviendo la liçençia
suso dicha otorgan la postura e condiçiones suso dicha questa fecha. »
(Actas, tomo X, fol, 191 v.)

13
1529. —Informe de Lope de Ribas, mayordomo del Concejo, acerca de los sitios de la Villa y cuantía de sus alquileres.
1529, diciembre, 29. Madrid.
«Los dichos señores preguntaron a Lope de Ribas, mayordomo de la Villa, que pagan de alquiler los merceros de la Corte, que tienen sitios de la Villa, e dixo que: en la Puerta de Guadalajara en la bóveda en los rincones de man izquierda e man derecha pagan cuatro reales cada una de dos tiendas, desde ocho de otubre que aora paso; e adelante destas ay otras dos tiendas a tres reales cada una, cada mes, desdel dicho tienpo; y adelante destas ay otras dos tiendas en la misma bóveda, que pagan a real e medio cada una desde el dicho tienpo. Y en saliendo de la dicha puerta, a la man izquierda, fazía cas de Diego de Madrid cerero ay dos tiendas, una que paga quatro reales e otra que paga tres reales cada mes por el dicho tienpo; y los pasteleros questan çerca de la panadería tienen tres tiendas, pagan cada mes nueve reales por cada tienda desde el dicho tienpo. E los dichos señores mandaron que la tienda que se dio a Rodrigo de Madrid, especiero, que pague cada mes a commo pagan los pasteleros susodichos y enpeço desde el fin de otubre deste año.»
(Actas, tomo X, fol. 228 r.)

14
1538. —CondicioneSj mandamientos, acuerdos y pareceres sobre obras diversas en la Puerta de Guadalajara, Contiene:
1) 1538, s/m., s/d. —Las condiciones con que se ha de quitar el chapitel y campana de la Puerta de Guadalajara son las siguientes:
1) «Primeramente se a de quitar la cruz y bolas questan en el alto del chapitel.
2) »Otrosi quitarla hoja de lata en pedaços de madera, desguarneciendo lo de manera que se pierda lo menos que pudiere, y quitada la hoja quiten la madera, guardando de quebrar lo menos que pudiere.
3) »Otrosi se a de destejar el tejadillo questa en el cubo, donde esta el argumento del relox y cuajallo de maderos a manera de andamio para asentar la canpana encima, que se entiende de boca
ençima en los maderos.
4) »Otrosi quitar la madera sobre que la campana está y puniéndolo a recabdo con la teja que saliere del tejadillo.
5) »Otrosi derrocar los quatro pilares con el antepecho de ladrillo que anda entre ellos, de manera que no haga daño a los tejados de los vezinos, hasta llegallos al casco de la torre que se entiende desde do enpieçan a naçer los pilares y toda la otra labor de ladrillo.
Y el ofiçial questo tomare a de deshazer su recabdo y dar fianças. »
2) Sin fecha. Mandamiento.
(Mandamiento ilegible; mas lo que se ordena dedúcese perfectamente de la respuesta dada por los alarifes.)
(Respuesta al mandamiento.) «Señor. Por este mandamiento de vuestra merçed fuimos a ver lo en el mandamiento contenido, y en cuanto a lo que dize vuestra merced si la puerta de Guadalajara se puede ensanchar de cubo a cubo sin derrocar el muro de encima e que la labor quede segura, es nuestro pareçer que se puede ensanchar e alçar el alto conforme al ancho sin derocarse el muro que esta encima; esto nos parece que se puede hazer si no a de haber otro edefiçio encima de la dicha puerta, porque tal podía ser el edefiçio que encima se óbiese de hazer e repartimiento e ordenanza del que no se sufriese hazer lo que dicho tenemos. E a lo que vuestra merçed dize si podra quedar el relox en el lugar que esta nos pareçe que no lleva medio poderse sofrir alli a donde esta sin mucho peligro; la razón que es no poder quedar allí es por que sobre lo que esta fundado el arrimadizo al cubo e esta cascado e mal frogado e en acabándole de quitar el estribo, que agora le quitan, es todo hundido. E lo que vuestra merced dize de los capítulos que están echos para deshazer el relox nos pareçe que están buenos. E esto es lo que nos parece para el xuramento que tenemos echo e firmárnoslo de nuestros nombres. —Luis Ponçe. —Miguel de Hita.»
3) 1538, mayo, 29. Madrid. —Otro mandamiento.
«La justiçia e regidores de la villa de Madrid, mandamos a vos Luis Ponçe e Miguel de Hita, alarifes desta Villa, que visto este mandamiento con parecer de algunos maestros de los que están en la obra del alcaçar vayáis a ver los cubos de la (çerca que están junto a la puerta de Guadalajara, e vistos, mirar el lugar donde mas convinientemente e con menos costa desta Villa se puede hazer edifico en que se ponga el relox, que al presente esta en el muro de la torre de la dicha puerta e declarar que forma e manera os pareiçe debe tener el dicho edifiçio para ser perpetuo e durar, porque visto vuestro pareçer se entienda luego en hazer la dicha lavor; el pareçer, que sobre lo suso dicho dierdes, escrevillo a las espaldas deste mandamiento e hallaos para lo suso dicho con Diego de Lodeña, regidor desta Villa, para ello esta nonbrado por esta Villa, lo qual
hazed luego so pena de dos mill maravedís a cada uno de vos para la cámara de su magestad. Hecho en Madrid a XXIX de Mayo de MDXXXVIII años. E dad el dicho pareçer de oy a mañana jueves so la dicha pena,—El doctor Nuñez.—Diego de Lodeña.—Diego Pherrer,—Pero... »
(Respuesta al mandamiento.) -Muy magníficos señores: Miguel de Hita e Luis Ponçe, alarifes desta Villa y Perea, cantero, fuimos a ver juntamente, estando presente el señor comendador Diego de Ludeña y hallamos después de aver medido el ancho, que hay de cubo a cubo por el ancho que ha de tener la puerta y el alto, que se ha de sacar conforme al ancho, que la dicha puerta y arco se puede hazer sin derribar el muro que esta ençima; e que la obra quedara mejor e mas segura y a menos costa que si el muro se derrocase, porque de mas de parecer remiendo, si se derrocase, el dicho muro, lo que se tornase a labrar del necesita... de hazer viçio y reposar y hazer sentamiento entre viejo y nuevo. Y asimismo nos parece quel chapitel y canpana del relox estara bien encima de la puerta, sobre un arco que antiguamente fue hecho y se derribo
çierta parte del, tornándose a cabecear; y en los lados de los cubos otros dos chapiteles desminuidos conforme al principal, para que conforme con el principal y por el uno de los dichos cubos baçaran la pesas como agora baxan e por el otro sera la subida para que por el se govierne e sirva la subida para el relox e para las presentaciones que alli vuestras mercedes mandaren hazer. Y esta obra que dezimos se puede hazer sirviéndose la Villa del relox, como agora esta, hasta que este acabado y puesto a punto, para que brevemente se pueda mandar y poner sobre este dicho edifiçio; e para quando vuestras mercedes fueren servidos de hazer la obra, hazerse an condiciones por donde se siga la obra según que conviene. Y esto es nuestro parecer y firmamoslo de nuestros nombres. —Juan de Perea (rubricado).—Luis Ponze (rubricado). Miguel de Hita (rubricado). —
En XXXI de Mayo de DXXXVIII años, que se haga conforme al dicho parecer. —Gaspar Davila (rubricado). »
4) 1538, junio. Madrid.
«Las condiciones conque y como se a de hazer la obra de la puerta de Guadalajara, asi para ensanchar la puerta como para poner el relox encima, de la dicha puerta de Guadalajara es lo siguiente:
1) »Primeramente qué una puerta y tres arquillos que caen énçima de la dicha puerta se maçicen de piedra; y eso con tanto que haziala haz de fuera vayan las piedras bien asentadas y revocado de cal, que parezca al modo de lo otro, y quede de manera que no parezca remiendo.
2) «Otrosí que la puerta se ensanche de todo el claro que ay de cubo a cubo, quedando los alfaycares enbevidos del en el grueso de los cubos, de manera que haga un pie de alfaycar; y este dicho alfaycar a de tener pie y medio de frente, contando queste dicho alfaycar suba de pie derecho todo aquello que conviene; e sobre estos pies derechos para que conforme el alto con el ancho se haga encima un arco de piedra berroqueña de la del Alpedrete, con quel punto sea conforme al que agora tiene la dicha puerta por quel porque nos parece que sera mejor que otro punto ninguno e mas convenible para puerta de pueblo principal.
3) » Con tanto que las piedras que an de hazer los alfaycares vayan ligadas con las de los pies derechos, y entren a la parte de los cubos unas piedras, que tengan del ancho sin el alfaycar pie y medio y unos mas y otros menos, de manera que la obra faga ligazón e quede perfecta.
4) » Otrosí que todos los pies derechos del escaño a la parte de dentro de la Villa, ques todo aquello que coligeren las puertas, sea de la piedra vieja que saliere de la dicha puerta; e mas las enveçaduras que sea de la piedra vieja.
5) » Otrosi que las dobelas del arco de la parte darriba, ques el del alfaycar, tenga de macheta alzados, tenga una vara de medir con el grueso que dicho es.
6) » Otrosi que hecho este dicho arco y pies derechos, como dicho es, se a de hazer un arco que tenga deshecho las dovelas dos pies y medio, y el grueso del arco del, de los alfaycares adentro, diez pies con tanto que pañe con la torre y edificio antiguo por la parte de dentro de la Villa, por manera que tendrá con los alfaycares y ancho de escaño honze pies y medio, dexando sus quiçialeras de piedra, e puestas sus argollas de hierro fixadas con su plomo. Todo este dicho arco, pie derecho y escaño vaya muy bien revocado y asentado y henchidas de sus pies derechos y otras de cal y canto hasta enrrasar con la corona dellas.
7) » Otrosí acabada la dicha puerta como dicho tenemos por la parte del arrabal, ençima de la corona del arco se heche un entablamiento de piedra berroqueña con una moldura romana, que tenga de salida una quarta; encima deste dicho entablamíento un pasamano de balastras de píedra berroqueña de un cabo a otro, y las balastras y pasamanos y baseta sea de piedra berroqueña, y hasta el arco que le convenga.
Cool »An se de labrar tres escudos de piedra, labrados en un sillar; dos con las armas de la Villa y uno en medio con las armas de su magestad; y an se de dar las armas de la Villa en los lados y las armas reales en medio en las tres dovelas de la clave del arco; y an de ser como las del alcaçar, las que escogeren de las que allí se labran.
9) »Otrosi que las mesas altas sean engrapadas, con sus engrapaduras de hierro en cada junta donde se juntaren las mesas de tres en tres, que se entiende desta manera: la una por la tabla alta y las dos por los dos cantos, las quales an destar enberidas y afixadas con su plomo.»
«En Madrid a diez de junio de mill e quinientos y treynta y ocho años, Juan de los Rios, maestro de albañeria y carpintería, puso en precio el hazer del arco hasta el remate de las condiciones contenidas en esta foja en dozientos e cincuenta ducados, con que tome de la piedra que se derrocare de la torre susodicha todo lo que fuere menester para la dicha obra y del guijo della para hechar en las
hijadas e terradores de la obra asi de lo questa alli caido en la obra como lo questa por derribar; la cual postura hizo presente el señor teniente, el cual la mando pregonar.— Testigos: Alonso de Vega y Antón de la Roa y Cesar Muñoz, alguacil de la dicha Villa, pidió firme por el un testigo.
»En honze de junio de quinientos y treynta y ocho años Pedro Daluez, cantero puso la dicha obra en dozientos ducados con las dichas condiciones. Testigos: Francisco de Lorca, sastre, y Diego de Madrid, cambiador y Francisco Datiença, empedrador, vecinos de Madrid. Pedro Daluez.
»A de quedar todo revocado con buena cal pernida, azinzelado de negro como la claustra de San Gerónimo, asi por la parte de fuera como de dentro, como de los trasdoses; e detras de las puertas a vista e parecer de los alarifes de la Villa.
»Sea memoria que en los dos pies derechos, sobre que se a de fundar el arco, dexen en cada uno de ellos una puerta por do se puedan mandar los cubos de dos pies y medio de ancho e del alto que convenga con un lintel en cada una; y asimismo dándoles las puertas hechas las an de asentar a su costa y que la piedra sea muy buena, a vista de los alarifes.
»A de dar fecha y acabada esta obra, a toda costa suya de manos y petrechos, e todo lo necesario para quince dias antes del día de pascua de Navidad primero venidero; e se lo remataron dando fianzas a contento de la Villa. E si no le diera acabado asi, paguen en pena trezientos ducados e se pueda hazer la obra a su costa e de sus fiadores en cualquier precio.
»E que le libren luego cincuenta ducados y la carretería se pague en el canbio y lo demás se le pague por sus tercios, e queden çinquenta ducados para que se le paguen acabada la obra; de lo qual hizo obligamiento e la Villa se obligo de cunplillo e dar fiadores de qontia al domingo, y otorgaron carta firme. Testigos: Alonso de
Toledo y Alonso de Vega y Alonso de Madrid Maçote, vezinos de Madrid. —Pedro Daluez (rubricado). »
5) 1538, septiembre, 4. Madrid. —Acuerdo municipal.
«En la villa de Madrid quatro días del mes de setienbre de mill e quinientos e treynta e ocho los señores doctor teniente de corregidor en la dicha Villa e Pedro Suarez e Pedro Çapata de Cárdenas e don Bernado de Mendoça e Pedro de Herrera, regidores, estando en su ayuntamiento mandaron a Luis de Vega e Miguel de Hita, maestros de carpintería e albañeria, vezinos de la dicha Villa, que digan e declaren si se puede derrocar el arco de la puerta, questa çerca de la casa de Juan Sánchez, sastre, quedando el esquina e muro e pie derecho, questa junto a la casa del dicho Juan Sánchez, derribando el medio arco questa hacia el portal de Diego de Madrid, canbiador, e si derribado el dicho medio arco lo otro que quedare si quedara seguro con el relox, que ençima dello esta. Los quales habiéndolo visto dixeron que maçiçando de piedra, yeso, el escalera por do suben a regir el relox, y dando subida por otra parte para governalle, se podra quitar el arco con el migajon questa a la parte de la casa de Diego de Madrid... y esto dizen que les parece que se podra derribar. — Miguel de Hita (rubricado).—Luis de Vega (rubricado).»
6) 1538, octubre. Madrid. —Mandamiento y requerimiento.
(Mandamiento.) =Yo don Sancho de Cordova, corregidor en Madrid e su tierra por sus magestades, mando a vos los alarifes desta dicha Villa que luego queste mandamiento os fuere notificado vayáis a ver la obra, que Pedro de Alvez tiene a destajo de hazer de cantería de la puerta de Guadalajara del arco de piedra, que en ella ha de hacer conforme a las condiciones, que sobre ello están puestas e ved si la obra va bien fecha, asi para el ornato de la dicha puerta como para que sea durable e segura la dicha obra; y si en alguna cosa no cumple las dichas condiciones dar vuestro parecer en las espaldas deste mandamiento; lo qual os mando so pena de dos mill maravedís a cada uno de vos para la cámara e fisco de su magestad.
Fecho en Madrid a ocho de otubre de mill quinientos treynta y ocho años.—Sancho de Cordova (rubricado).—Gaspar Davilá (rubricado). »


(Respuesta al mandamiento.) «Señor. Por un mandamiento del señor don Sancho de Cordova, corregidor desta noble villa de Madrid, nos fúe mandado que viésemos la obra que Hernán Pérez, cantero, tomo ha hazer en la puerta de Guadalajara a destajo, e viésemos las condiciones, que el dicho Hernán Pérez era obligado ha hazer la dicha obra, Perea, cantero, y Luis Ponce, alarife desta Villa, sin Miguel de Hita que no quiso estar presente; y el señor tiniente de su oficio nos mandó a mi el dicho Luis Ponze y el dicho Perea, cantero, que viésemos la dicha obra e declarásemos las faltas que tenia conforme a las condiciones; y hallamos que en cuanto a la piedra nueva, que tiene puesta en los alféizares lo quite y lo ponga conforme a las condiciones; y en lo demás que pusiere adelante haga ligazones conforme a lo que es obligado; y en cuanto a manposteria de los... tradoses de las puertas que él es obligado a hazello de la piedra vieja; todas las piedras que echare en las esquinas hagan entradas en la manposteria, unas de mayor y otras de menor y todo lo demás de detras de las puertas, que las piedras traben unas ençima de otras de manera que las juntas no vayan derechas, por razón que parezca bien el rebocado, y esto es lo que nos parece que se debe de hazer para conplir las condiciones y esto por el yuramentó
que hemos echo, que es sin agraviar a una parle ni a otra. E firmárnoslo de nuestros nombres.—Luis Ponce (rubricado).—Juan de Pere (rubricado). -Miguel de Hita (rubricado). »
(Requerimiento.) «Muy magnificos señores. —Hernand Pérez, cantero, digo que ya V. M. saben como mi hermano, Pedro de Alviz se encargó de la obra de la Puerta de Guadalajara, e sobre ello
V. M. hizieron cierta escriptura e asiento e se obligaron por ella de le pagar CC ducados de juro, pagaderos en cierta forma e manera; de todo lo qual el a recibido cinquenta ducados e se le debe e han de pagar agora otros cinquenta ducados, e mas la carretería; e le son obligados a volver la piedra que llevaron al corral de Orduña y no se ha cunplido ni cunple por V. M., de cuya causa la obra no esta acabada, ni aun ,se acabara si V. M. no cunple lo que se a obligado. E yo he hecho al noble señor teniente de corregidor desta Villa dos requerimientos ante escribano publico...
En 23 de otubre de MDXXXVIII años, que se le libren quince ducados para en cuenta de lo que se le a de dar.»
7) l539, enero, 29. Madrid. —Nuevo mandamiento.
(Mandamiento.) «Yo el doctor Nuñez, teniente de corregidor, en Madrid e su tierra por sus magestades mando a vos Luis Ponce e Miguel de Hita, alarifes, de la dicha Villa, que dentro de otro dia después queste mandamiento os fuere notificado veáis la obra de la puerta de Guadalajara del arco de piedra, que alli hizo Pedro de Alviz, pedrero e asimismo ved las condiçiones que puso el dicho Pedro de Alviz para hazer la dicha obra. En las espaldas deste mandamiento declarar si a cunplido lo ques obligado el dicho Pedro o si falta algo; porque si lo a cunplido, esta Villa le mandara pagar el destajo, que puso con el de le pagar. Lo qual os mando so pena de dos mill maravedís para la cámara de S. M. a cada uno de vos. Fecho en Madrid a veintinueve de enero de MDXXXIX años.—El doctor Nuñez (rubricado).—Gaspar Davila (rubricado). »
(Respuesta al mandamiento.) «Señor. Por este mandamiento de vuestra merçed fuimos a ver el arco de cantería, que Pedro de Alviz tiene echo en la puerta de Guadalajara; y vistas las condiciones con que el dicho Pedro de Alvez avia de hazer el dicho arco, es nuestro pareçer que tiene echa la dicha obra que es obligado de hazer, sin que falle cosa alguna por hazer, mas de acabar un poco de rebocar, que sera labor de dos oras; y en quanto a lo que dizen las condiciones, que dándole la Villa las puertas echas las tiene de asentar a su costa el dicho Pedro de Alvez, es nuestro parecer que dando un fiador el dicho Pedro de Alvez, que cada y quanto que le den las puertas echas las asentara a su costa, como dicho tiene; le pueden pagar lo que le deben. Y este es nuestro parecer para el xuramento que tenemos echo e firmárnoslo de nuestros nonbres. —Luis
Ponze (rubricado). —Miguel de Hita (rubricado). »
(Sig. 1-203-13.)
15
1538. —Provisiones del Consejo y demás actuaciones relacionadas con el derribo de la Puerta de Guadalajara dispuesto por Carlos I, y sobre la conveniencia de abrir un portillo en el muro de San Miguel mientras durasen las obras. Contiene:

1) 1538, febrero, 12. Valladolid.
«Don Carlos, por la divina clemencia emperador semper augusto, rey de Alemania, doña Juana su madre y el mismo don Carlos, por la gracia de Dios reyes de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Siçilias, de Jerusalen, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galízía, de Mallorca, de Sevilla, de Çerdeña, de Cordova, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, y Algezira, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Indias islas e tierra firme del mar Océano. A cada uno de vos salud e gracia: Sepades que por parte del Concejo, Justiçia e regidores desa dicha villa de Madrid nos fue hecha relación, diziendo que nos por una nuestra çedula mandamos que la puerta que se dize de Guadalajara desa dicha Villa se derribe, y derribándose diz que no ay por donde se pase al arrabal desa dicha Villa, para que los vezinos della se puedan bastecer de lo que han menester, a cuya causa tienen neçessidad de abrir una puerta en el muro, la qual se puede hazer çerca de la iglesia de San Miguel; e por su parte nos fue suplicado les mandásemos dar licencia para que libremente la pudiesen hazer, con que no aviendo nesçessidad della la tornasen a çerrar o como la nuestra merced fuese. Lo qual visto por los del nuestro Consejo fue acordado que deviamos mandar dar esta nuestra carta para vos en la dicha razón, e nos tovismoslo por bien, Por la qual vos mandamos que luego que con ella fuerdes requerido veays lo suso dicho y llamades el procurador desa dicha Villa y las otras a quien toca e atañe, ayays ynformaçion y sepays que nesçessidad ay de se abrir la dicha puerta, y si sera bien que demos liçençia para ello, con que acabada de adobar y aderesçar la dicha puerta de Guadalajara se torne luego a çercar o si dello berna algún daño e perjuizio a esa dicha Villa o alguna persona particular; e si por esta causa o por otra alguna
convernia que no se abriese la dicha puerta, y en caso que aya nesçessidad della os informedes; e sabed en que parte y lugar sera mejor que se abra que sea mas conveniente e nesçessario y que tantos maravedís podra costar, y si esa dicha Villa tiene propios e rentas de que los pagar y en caso de que no los tenga, si sera mejor que se echen por sisa e repartimiento; e de todo lo otro que vieredes que devemos ser informados çerca de lo suso dicho. E la dicha información ávida, e puesta en limpio, firmada e signada de la mano ante quien pasare, çerrada e sellada en publica forma en manera que haga fee, juntamente con vuestro paresçer de lo que en ello se deva hazer, la enbiad ante los del nuestro Consejo, para que por ellos vista, provean lo que fuere justicia. E no fagades ende al so pena de la nuestra merçed e de diez mill maravedís para la nuestra cámara.
Dada en la villa de Valladolid a doze días del mes de febrero, año del Señor de mill e quinientos e treynta e ocho años.—Carlos.—Doctor del Corral,— Licenciatus Gerónimo.—El Licenciado.. . —Licenciado
Pedro Girón. —Licenciatus M... de Peñalosa. —Yo Blas de Saavedra escribano dé cámara de sus cesáreas y católicas magestádes la fise escrevir por su mandado con acuerdo de los del su Consejo. — (Abajo.) Al corregidor de Madrid que haya información y con su paresçer la envíe al Consejo sobre que la dicha Villa pide se lé de liçençia para abrir en el muro della una puerta entre tanto que se derriba y adereza la puerta de Guadalajara. —Registrada. Martin Bartolomé Corral.»
Original. Sello de placa.

2) 1538, abril, 15. Valladolid.
«Don Carlos, por la divina clemencia, etc. (la misma intitulatío), por quanto por parte de vos el Concejo, justicia, regidores de la villa de Madrid nos ha sido fecha relaçion, deziendo que yo el rey por una mi çedula avia mandado que la puerta que se dize de Guadalajara se derrivase, y que diz que derribándose no avia por donde se pasase al arraval desa dicha Villa, para que los vezinos della se pudiesen bastecer de lo que hoviesen menester, a cuya causa teniades necesidad de abrir una puerta en el muro cerca de la yglesia dé San Miguel; e nos suplicaste vos diessemos licencia para ello, con que no aviendo necesidad della la tornasedes a cerrar o como la nuestra merced fuese. Y sobre ello por una nuestra carta mandamos a nuestro corregidor o juez de residençia desa dicha Villa, que llamadas las partes oviese información de la necesidad que avia de ser
abrir la dicha puerta, y si conbenia que se os diese la dicha licencia, con que acabado de adobar y derribar la dicha puerta de Guadalajara se tornase a çerrar; e si dello venia algún daño e perjuízio o utilidad y provecho y de todo lo otro de que viese que se debía aver la dicha información, e ávida juntamente con su parecer la enviase ante los del nuestro Consejo segund que mas largamente en la dicha nuestra carta se contenia; e por virtud de la qual el doctor Nuñez teniente de corregidor desa dicha Villa ovo la dicha información y con su paresçer la embio ante los del nuestro Consejo; y por ellos vista juntamente con çiertos autos e consentimiento fecho por los perrochanos de la yglesia de Sant Miguel, en que consentían que la dicha puerta se abriese çerca de la dicha yglesia, con que se tornase a cerrar acabada la obra de la dicha puerta, que se dize de Guadalajara y consultado con la Emperatriz e Reyna nuestra muy cara e muy amada hija e muger fue acordado que deviamos mandar dar esta nuestra carta en la dicha razón. E nos tobimoslo por bien e por la presente vos damos licencia y facultad para que podáis abrir y abrays un postigo en el muro desa dicha Villa junto a la dicha yglesia de Sant Miguel para que por el puedan pasar e pasen al arraval della, con que acavada que sea la obra de la dicha puerta de Guadalajara podáis hazer ferrar el dicho postigo, de que asi vos damos licencia; de lo qual mandamos dar e damos esta nuestra carta sellada con nuestro sello e librada de los del nuestro Consejo. Dada en la villa de Valladolid a quinze dias del mes de abril, año del Señor de mill e quinientos e treynta e ocho años.—Doctor del Corral, etc. »

3) Información entre los vecinos a propósito de la utilidad de la obra. Concrétase a tres preguntas:
Primera: si los testigos «saben que la puerta de Guadalajara... se derriba e por ella non pueden entrar ni salir, ni entran ni salen por ella muchos dias».
Segunda: «Si saben que para entrar e salir desta villa de Madrid a sus arravales o de los arravales a la Villa non ay otra entrada si non por la puerta que dizen Çerrada desta dicha Villa, e es mucho rodeo e grande inconveniente para los vezinos de la Villa, porque la plaça publica e todos los mantenimientos se
venden en el arraval y es todo el trato de la Villa».
Tercera: «Si... es cosa muy necesaria e provechosa que mientras se derriba la puerta de Guadalajara abrirse un postigo por la çerca detrás de la yglesia de San Miguel, que salga hazia el corral donde se ençierran los toros, para que por alli entren y salgan a pie e a caballo e se sirva la Villa de los mantenimientos de la plaça e non vayan por tanto rodeo a salir por la dicha puerta que dicen Çerrada»
La información es favorable en absoluto a la apertura del postigo, y en cuanto a la efectividad del derribo de la Puerta de Guadalajara, todos afirman que la ven derribar «por vista de ojos»; a la plaza se la denomina «plaça Mayor en el arraval, donde están todos los mantenimientos y se cogen los peones...»

4) Votos y pareceres que los regidores emiten a instancia del corregidor de la Villa, Sancho de Córdoba.
La mayoría de ellos se pronuncian porque la torre de la Puerta de Guadalajara se derribe, y en vista de ello, el corregidor manda.
« Que los alarifes declaren con juramento lo más peligroso e luego se derribe a costa de la Villa e fecho esto proveerá en lo demás como cumple al servicio de Su Magestad e bien de desta Villa; e en lo del arco del Almudena que se derrueque a costa de la Villa como esta votado».
En la emisión de sus opiniones, los regidores ofrecen algunas noticias curiosas e interesantes. Así, Pedro de Herrera opina que la
Puerta de Guadalajara no se debe derribar, «por ser como es fuerte e cosa muy antigua e ennobleçimiento del pueblo, porque de derribarse se podrían recrecer muchos inconvenientes; e que para la
neçesidad que se dize que ay de la entrada de la puerta que algunos remedios se podrían dar por donde se ensanchase, e que la Villa nin los regidores les parece que non deverian dar lugar a que se derribase
por las causas que van dichas, pero que sy su Magestad lo quiere mandar fazer que se haga lo que su Magestad mandare; pero non que sea ello para que los regidores nin la Villa lo hagan de suyo ni por su autoridad; e que en cuanto a lo del arco de la Almudena le pareçe ques muy bien que se derribe y su Magestad se sirva de la piedra, e lo mismo podría facer de la çerca vieja pues ay otra
çerca nueva e muro para la Villa; e que la Villa non tiene de que pueda pagar el quitar esa çerca de la piedra, que si su Magestad fuere servido lo mande derribar e llevar a su costa». Diego de
Ludeña «dixo que le parece... (Sobre las demás opiniones, véase 9,4.)
5) S/f.—Exposición a Su Majestad.
«Muy poderosos señores. —Sobre lo que vuestra magestad manda açerca de abrir el dicho postigo mi pareçer es que vuestra magestad debe dar liçençia para ello, porque la obra de la Puerta de Guadalajara durara muchos dias, asi en el derribar como en el reedificar, durante lo qual non pueden pasar por ella los moradores desta Villa e cabo ella (sic); para el servicio de la Villa y el arraval se puede abrir un postigo sin perjuizio de nadie, çerca de la iglesia de San Miguel el qual se puede tornar a çerrar luego que la obra de la dicha puerta de Guadalajara sea acabada; y asi vuestra magestad lo deve mandar en su provisión y esto es su parecer.—El doctor Nuñez (rubricado). »

6) Febrero, 8.
(Requerimiento.) «Escribano que presente estáis, daréis por testimonio en manera que haga fee a mi Alonso de Vega, vezino desta villa de Madrid, en nombre y como procurador que sois del conçejo desta dicha Villa, como digo y hago saber a Alonso Monte, vezino dessa dicha Villa, en como esta Villa siente necesidad de derribar lo
edificado que el dicho Alonso Monte tiene en la caba desta dicha Villa, en un corral que ende estava; que tomo della a çenso Rodrigo Marques defunto, vezino que fue desta Villa, que enpieça desde el esquina de la casa bodega que fue de Juan Boticario en luengo, hazia la Torre del Vinagre, que sale en igual de la nariz de la dicha Torre, para hazer una calle e postigo que pase por alli, desde las espaldas de la iglesia de San Miguel de los Otores desta Villa asta la calle del Corral de los Toros, según que en el dicho Concejo esta acordado; porque esta çerrada y enbargada la puerta de Guadalajara con el derrocar de la torre grande della, por mandado de su magestad. Por ende que le requiere que ponga en cobro lo que tiene dentro del dicho edeficio e lo saque de alli dentro de tres dias, porque esta dicha Villa e concejo della, mi parte, lo quieren derribar conforme a la facultad
que tiene por la condiçion de la carta del dicho çenso; e usando della a la qual hago presentación, y de lo questa acordado por el conçejo desta Villa, mi parte, donde non lo quisiere ansi hazer que sea a su culpa y cargo del dicho Alonso Monte todo el daño y perdida que le viniere, y el dicho concejo, mi parte, quede a salvo. Lo qual todo ansi pido por testimonio a vos el dicho escribano e a los presentes ruego por testigos. - El bachiller Solis (rubricado). »

7) 1537, octubre, 19.
Carta de poder que el Concejo otorga a Alonso de Vega, vecino de la Villa y su procurador general, para que le represente en todos los pleitos y causas movidos y por mover, etc.

Cool 1538, febrero, 8.
Testimonio de ciertas escrituras de censos y autos, emitido por Gaspar Dávila, escribano publico y del Ayuntamiento de la Villa de Madrid por Sus Majestades, sacado de los libros «de los auctos de
los ayuntamientos, de la justiçia y regidores de la dicha Villa y registros de Antón Davila», padre y antecesor del mencionado Gaspar Dávila:

a) 1495, setiembre, 25.
Ayuntados con el Corregidor, etc., «dieron licencia a Rodrigo Marques, para que pueda sacar en la Cava, segund le sera señalado por el señor corregidor e Diego de Vargas, regidor, un solar hazia la Cava para casa o corral por dos reales y medio de censo; y esta misma licencia dieron a todos los que quisieren sacar los dichos
solares e corral, en igual de Rodrigo Marques.»
b) 1495, octubre, 6.
Rodrigo Marqués toma el mencionado solar a censo de la Villa, «so los dichos aledaños, desde el esquina de la casa bodega de Juan Boticario en largo hazia la torre del Vinagre quatro tapias y media; y en ancho que salga en igual de la nariz de la torre del Vinagre.
c) 1504, mayo, 22.
«Ayuntados los señores corregidor e comendador Garçilopez y Francisco de Alcalá y Pedro Suarez y Gonzalo de Monzón, acordaron:
«Librar a Fernán Garçia seteçientos y setenta maravedís, que se le deven del salario, que se le dio por lo que trabajo en la obra de la casa del Harina, e que los ponga en la costa de la casa, para que se repartan por los pecheros con lo que se a de repartir que deven los pecheros.
»Que vayan al señor alçobispo sobre lo de la iglesia colegial, que se hablo el lunes pasado; e que vayan los señores comendador Garçilopez e Gonzalo de Monzón... un día después de Pascua.
» Acordóse de enbiar Alderete dos mili maravedís y que el mayordomo los de y enbie veinte panes a los procuradores.
» Rodrigo Marques, vecino del Arrabal de la Villa pide liçençia para traspasar en Fernando de Madrid, cambiador vecino de dicho Arrabal el solar que le fue concedido a censo por setenta y siete maravedís y medio; se concede la licencia con la condición de que si en algund tienpo la Villa sintiere neçesidad de lo derribar lo edificado, que lo pueda derribar y allanar sin ser obligado a interés alguno, e derribado el dicho Fernando de Madrid quede libre de dicho censo.»

9) 1538. -Acuerdos del Concejo sobre la apertura del postigo, y requerimientos a Alonso del Monte.
a) 1538, febrero, 6.
Ayuntados el doctor Núñez, teniente de corregidor; Pedro Suarez, Pedro Zapata de Cárdenas, Diego de Herrera, Luis de Herrera y Pedro de Herrera, regidores, acuerdan que se abra un postigo que, salga al solar de Alonso Monte, «a la calle de la Cava, porque ay necesidad dello, conque puedan entrar por el cabalgando»; que se
alce el postigo, y acabada la obra de la Puerta de Guadalajara se torne a cerrar.
b) 1538, febrero, 11.
Respuesta de Alonso Monte, mercader, al requerimiento hecho por Alonso de Vega en nombre del Concejo a fin de que ponga en cobro y derribe lo que tiene edificado en cierta casa bodega sita en la Cava de la plaza del Arrabal de la Villa, a fin de hacer por ella una calle y postigo... (el interesado se niega, alegando razones de
tipo personal) « que lo hazen por me malestar e quitarme mi casa y bodega de que tengo tanta necesidad della para servicio de mi casa y hazienda, para bodega y graneros... (y otras reflexiones de carácter topográfico y social) ay otras puertas muy junto a ella, que es la puerta Çerrada y el rodeo es muy poco o nada, que no ay un
tiro de piedra de mano, dende a do dize que quiere abrir el dicho postigo hasta venir a la dicha puerta Çerrada... podría aver muy grandes inconvinientes en esta Villa algún tienpo y aun de presente por venir a entrar y salir por el zimiterio sagrado de la iglesia de San Miguel y tener aparejo los que delinquiesen de ver questaran
junto la plaça del Arrabal desta Villa y tener tan çerca la huida a la dicha iglesia, que se atreverían a hazer muchos delitos graves, espeçialmente seyendo como es parte secreta y donde no ay vezindad que lo pueda oir e resistir para no escusar y avisar a la justicia...»
c) 1538, febrero, 12.
Alonso Monte consiente en que se abra la puerta o postigo por su casa bodega, «en parte donde menos daño reçiba, del ancho de la puerta de la calle de la casa en que posa el señor corregidor, y con tal de que acabada de derrocar la torre de la puerta de Guadalajara se me torne a çerrar la dicha puerta... y a rehedificar lo que se me
derribare de la dicha mi casa bodega».
d) 1538, febrero, 12.
El Concejo accede al pedimento de Alonso Monte, y el teniente de corregidor, doctor Nuñez, dijo que «condenaba e condeno al Concejo desta villa de Madrid a que acabada de derribar la puerta de Guadalajara e puesta la calle della en el punto e estado para que los vecinos desta Villa pasen por ella, aun que toda la dicha torre e muros della no estén derribados, sino con solamente con quedar paso libre e claro...»

10) 1538, enero, 12.
Petición firmada de treinta y tres firmas, cuyos nombres son personas vecinas de la Villa.
«Muy magníficos señores.—Los vecinos desta Villa de Madrid
y moradores en la plaça mayor della, que aquí firmamos nuestros nonbres, nos encomendamos en vuestras merçedes, y dezimos: que pues por mandado de su magestad la puerta de Guadalajara se derriba, en la qual se ocupara la entrada de la Villa muchos dias y nosotros o algunos de nosotros tenemos y somos perrochanos de
la iglesia de Sant Miguel, a donde somos obligados oyr misa y por cabsa de la derribada de la dicha puerta no poderemos cumplir nuestra obligación; por ende a vuestras merçedes suplicamos manden abrir una puerta que salga del corral de los toros y por dentro de la Villa junto a la casa del señor Pedro Çapata que es junto a la
dicha iglesia. En lo qual estando çerca de la dicha iglesia, la dicha puerta muy mejor podremos entrar a oir los divinos oficios a la dicha iglesia, sin pasar el trabajo que se espera pasar, pasando por la dicha puerta de Guadalajara. En lo qual reçibiremos señalada merçed.— Tomas de Ribero (rubricado), etc»
Vista la petición en el Ayuntamiento, se acuerda pedir licencia a Su Majestad para ello, y que se escriba a Fernando Méndez, solicitador de esta Villa en la Corte, que saque provisión de Su Majestad para la dicha licencia.

11) 1538, enero, 8.
«... estando juntos en la sala del Ayuntamiento de la dicha Villa los señores Justicia e regidores... parecieron presentes Bernardo de Rojas, escrivano publico e Alonso de Robles, escrivano publico, e Tomás de Rivera e Savastian López e Juan Bautista de la Parra, mercader e Cristóbal de Madrid, mercader e Antonio, maestro zapatero, e Tomas de Ribera, cambiador, vezinos de la dicha Villa e dixeron que por quanto se concierta que entre tanto que se haze la lavor del derribar la puerta de Guadalajara, se habrá un postigo por el muro, que sale a las espaldas de la iglesia de San Miguel; y porque a las espaldas del dicho muro esta un colgadizo como bodega
e casa de Alonso Monte, vezino desta Villa, el qual a presente esta absenté della y no puede ser convenido para que dexe fazer el dicho postigo e por la necesidad no se puede esperar y podría ser que abriéndose el dicho postigo recibiese daño el dicho edificio... el qual lo querría cobrar de los señores Justiçia e regidores... que se obligaban e obligaron de pagar al dicho Alonso Monte el daño que se le recreciere en su edifiçio... según se tasare por la Justicia con pareçer de maestros alarifes de la Villa a fin de que el dicho artesano reciba ningún perjuicio.»
(Sig. 1-203-11.)
Continuara.

Francisco

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Re: La puerta nueva y vieja de Guadalajara. Agustin Gomez Iglesias

Mensaje por Rafael Martín el Mar Abr 08, 2014 11:22 am

Gracias por tan interesante información.
He aquí un testimonio directo de cómo se recicló el pedernal de la muralla, en este caso para reformar el Alcázar.
Muy curiosa la opinión de Pedro Herrera, diciendo que la Puerta de Guadalajara era una joya y que si el Rey quería tirarla, que lo pagara él. ¡Me parecen opiniones de un comunero!
Rafael

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Ultima relacion de documentos

Mensaje por Francisco el Mar Abr 08, 2014 6:56 pm

Pongo aqui la ultima relacion de documentos del articulo de D. Agustin Gomez Iglesias.
Interesante el siguiente documento, de como se celebraban los festejos en la Villa.
16
1582. —Alegrías y luminarias en la Villa, e incendio en la Puerta de Guadalajara.
1) Septiembre, 1. Madrid,
« En este ayuntamiento se vio un despacho que vino de Lisboa, el qual truxo el señor Corregidor (Luis Gaitán de Ayala) en que viene una carta para esta Villa de don Juan de Tarsis, correo mayor de su Magestad, su fecha en Lisboa a veinte e siete de agosto, en que da aviso de que su Magestad a tenido del marqués de Santa
Cruz, de la victoria, que con la armada de su Magestad nuestro señor dio contra la de don Antonio, prior de Ocrato, y los demás cosarios que le seguían; y con la dicha carta se vio una relación inpresa de todo el suçeso de la dicha Vitoria y de la batalla, que para abella se dio. Y tiniendo consideración a la grande inportancia desta jornada... acordaron que se pregone questa noche y mañana domingo se da licencia para que puedan qualesquier personas salir de mascara a pie y a caballo, con que las de a pie no lleven armas; y se pongan luminarias generalmente y en espeçial en las casas deste ayuntamiento y puerta de Guadalaxara y capilla de la plaza a costa desta Villa; y que los tronpetas y atavales de su Magestad y menestriles desta Villa toquen en este ayuntamiento oy y mañana y acompañen las mascaras,.. a las quales se les de achas... demás de la dicha música; y se pongan faroles de fuego en todas las casas y calles
prençipales desta Villa; y que mañana en la tarde de domingo se haga una representación publica delante de las casas deste ayuntamiento de italianos y españoles y de los bolteadores que obiere.. . »
Visto el acuerdo por el licenciado Jiménez Ortiz, del Consejo de Su Majestad, ordenó cumplirlo y ejecutarlo, y que se pague de los dos meses de la sisa de Marcos Borja, (Actas, tomo XXI, fol. 684 v.)

3) Septiembre, 3. Madrid.
«... Se acordó que se repartan entre las personas que anoche domingo se hallaron en matar el fuego que se ençendio en la Puerta de Guadalaxara doçientos escudos, abentaxando en la paga dellos... »
Indicanse los nombres de cuatro personas que se distinguieron en la extinción del fuego, la comunicación al licenciado Ortiz, etc. (Actas, fol. 685 r.)

4) Setiembre, 5. Madrid.
«... Haviendose cometido a los señores don Pedro de Ribera y Juan de Sardeneta que hiziesen poner un relox en la iglesia de San Salbador, entre tanto que se determinava lo que se devia hazer en las torres de la Puerta de Guadalajara, haviendolo conferido los dichos señores comisarios y el señor Corregidor con el señor Leçenciado
Ximenez Ortiz y hecho ver la obra a artifiçes... a parecido que teniendo consideración a las trabas, que se han platicado e advertido para la forma en que a de quedar la puerta de Guadalajara después que se ensancho; la mejor e mas conbeniente de todas será hazer un cubo entre las casas de Argillo y Vega donde agora esta el cubo derrocado, que corresponda con el otro que esta entre las casas de Antonio de Vitoria y Gerónimo de Soto; y que del uno al otro se haga un arco grande y sunptuoso, quanto es menester, pues esta forma es la que mas agrada universalmente, Y ansí, guardando esta intención se puede hazer y se acuerda ansi que se haga un remate de torre quadrada de piedra e ladrillo de manposteria con su chapitel guarnecido de piçarra en el cubo que esta entre las dichas casas de Gerónimo de Soto y Antonio de Vitoria, levantando en el alto que convenga, y se ponga en el luego un relox, que se haga del relox antiguo; y echa una canpana por la que se quebró y derritió con el fuego, que después de fundida queda en veinte y quatro quintales de fundición; y los reparos necesarios del dicho relox. Y se vayan derrocando y derribando el torreón y arco questa en medio, dejando del dicho arco la parte que convemia para fundamento y eleçion del grande que se a de hazer; y con la piedra e despojo desto se vaya fabricando el otro cubo correspondiente, que se ha de fabricar entre las casas de Vega y Arguillo hasta que se gaste la dicha piedra. Y para que esto se execute por el termino y orden que conviene acordaron que con el procurador ordinario se escriva una carta a su Magestad, dándole cuenta de lo subçedido y del acuerdo que la Villa a tomado, para que si fuese servido se execute y si no lo que ordenare e mandare; y se le lleve una traça hecha por Valencia, arquiteto de su Magestad y por Francisco Loçano, alarife desta Villa... Y pues esta obra no es voluntaria sino forçosa hasta en la parte que agora de presente se a de hazer, que es poner el relox sin el qual no se puede vivir, lo que en este se gastare se deve probeer, y asi se acuerda se haga, de lo proçedido y que proçediere de la sisa questa inpuesta para desempeñar los censos del pósito desta Villa; y asi se suplique en el Real Consejo de su Magestad se de liçencia para ello…» (Actas, tomo XXI, fol. 686 r.)

5) Setiembre, 22. Madrid. —Carta real sobre la reedificación de la Puerta, y acuerdo del Concejo sobre ella.
«El Rey. —Conçejo... El contentamiento que en vuestra carta mostráis del buen suceso de mi armada con la Vitoria que nuestro Señor a sido servido de darnos, favoreciendo la razón y justificación de mi causa... El incendio que decís a ávido en la puerta de Guadalaxara es de estimar que no pasase adelante, y creo de vuestro cuidado que se haría para ello todo lo que se pudiese. Lo que toca al asentar de nuevo el relox tratareis con el licenciado Ximenez Ortiz del Consejo, para que comunicándose a Juan de Valencia se haga una traça, por donde se entienda de la manera que se pretende hazer; y se me enviara y avisara de lo que paresciere, para que
aviendo visto lo uno y lo otro lo mandare ordenar como me paresciere mas convenir. Y el tercero y segundo cubo se podran derribar como esta apuntado en la traza que se dio en el inçendio pasado. De Lisboa en diez y siete de septienbre de mill y quinientos y ochenta y dos años. —El Rey.—Por mandato de su Magestad Matheo
Vázquez...»

«Y por los dichos señores vista acordaron que el señor don Pedro de Ribera, comisario desta obra, ordene una carta para su Magestad... en cumplimiento de lo que por ella manda haga hazer una traça y dibuxo de la torre que se levanta para asentar el relox sobre el cubo questa incorporado en las casas; y la carta y modelo se envia a su Magestad... y asi mismo cumpliendo lo que ordena y manda haga derribar el arco y cubo segundo, de manera que quede solo el que se haze el relox como lo manda su Magestad; y trate y comunique con quien le pareçiere en que forma se derribara con menos costa y como se aprovecharan mas los materiales y de todo lo que fuere haziendo, vaya haziendo relaçion en este ayuntamiento. » (Actas, tomo XXI, fol. 692 v.)

Hasta aqui la documentacion aportada en el articulo. En los proximos dias pondre los dibujos que aporta el referido articulo.
Un saludo a todos.

Francisco

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Los planos del articulo

Mensaje por Francisco el Jue Abr 10, 2014 10:04 pm

Hola a todos
Intentare poner los planos del articulo de D. Agustin Gomez Iglesias
Figura 1
https://www.flickr.com/photos/122987108@N08/13764749775/lightbox/
Figura 2
https://www.flickr.com/photos/122987108@N08/13764761785/lightbox/
Figura 3
https://www.flickr.com/photos/122987108@N08/13764773005/lightbox/
Figura 4, 5, 6
https://www.flickr.com/photos/122987108@N08/13764788933/lightbox/
Figura 7, 8
https://www.flickr.com/photos/122987108@N08/13764810583/lightbox/
Figura 9
https://www.flickr.com/photos/122987108@N08/13765177314/lightbox/
Figura 10
https://www.flickr.com/photos/122987108@N08/13764839643/lightbox/

Espero que se vean
Un saludo a todos

Francisco

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El Articulo

Mensaje por Francisco el Jue Abr 10, 2014 10:35 pm

LAS PUERTAS VIEJA Y NUEVA DE GUADALAJARA Y OTROS DATOS SOBRE LA MURALLA MADRILEÑA
La documentación abajo recogida se refiere a cuestiones que afectan a la clásica muralla madrileña y sus Puertas; inédita toda ella y de gran interés, la interpretación de algunos de los documentos transcritos ha permitido lograr resultados definitivos acerca de la reconstrucción de la Puerta Oriental, problema cuyo esclarecimiento se presentaba trabajoso, tanto como el de un misterio celosamente guardado.
Poseemos escasa información sobre el servicio de velas y rondas cumplido por la clase pechera en el Alcázar madrileño y en la propia muralla. El documento número 1 ofrece la exención de él durante cinco años, junto con la de pechos concejiles, en favor de un vecino de la tierra de Madrid, fértil y obligado recurso de repoblación utilizado en la Edad Media; los números 5 y 11 refiérense, no a la normalidad de tal servicio, sino a medidas extraordinarias de defensa cumplidas por la Villa en momentos de violencia; el motivo, sin embargo, no está claro para el número 11.
Los documentos números 2, 3 y 4 interesan al conocimiento del régimen de apertura y cierre de puertas. El testimonio indica que, salvo la Puerta Oriental de Guadalajara, cuya torre se hallaba, según bien sabemos, custodiada por un oficial del Rey1, la apertura y cierre de las demás obedecía a las circunstancias, en este caso económicas; las dos Puertas abiertas aludidas en el número 2 serian las de Guadalajara y Valnadú, ésta conforme al número 3. El Concejo acuerda la apertura, y encomienda la custodia al alcalde o a caballeros, que prestan juramento de lealtad; tal custodia alcanza incluso a las fuertes torres protectoras de cada Puerta, a excepción de la mentada de Guadalajara.
El contenido de los documentos restantes hace referencia a la célebre Puerta de Guadalajara, e incluye alguna alusión a la cerca de la ciudadela y a su arco de Santa María de la Almudena. Resulta curioso en demasía comprobar el hecho de que una fábrica arquitectónica constantemente citada, un lugar tan mencionado en nuestra literatura y en libros de viajes, objeto constante de notas y comentarios2, haya permanecido totalmente ignorado en su ascendencia medieval y mal conocido en su historia moderna. Cuanto sabíamos, en efecto, sobre la Puerta y el arco mencionados procede del conocido libro (1572 y en Madrid, por Juan Gracián) del maestro López de Hoyos, venerable amasijo de datos superfluos y de noticias provechosas, cuyo asunto es la narración de la entrada en Madrid de la reina Ana de Austria (1569). La descripción de la Puerta de Guadalajara, tan prolija como oscura, ha sido después ampliamente divulgada por los cronistas e historiadores matritenses; mas la Puerta descrita por López de Hoyos tuvo una vida muy efímera, de poco más de medio siglo, y bien se traslucía, de los datos aportados por éste, que se trataba de una construcción plateresca, casi contemporánea del autor de la descripción.
Fuera del lugar de emplazamiento, nada tiene, en efecto, que ver esta Puerta—que en lo sucesivo llamaremos Nueva —con la torre y Puerta de Guadalfajara, muy citada, sobre todo la torre, en la documentación medieval a partir del siglo XIII (una vez, en el Fuero de Madrid de 1202), o sea desde que comienzan los testimonios sobre la Edad Media de la Villa, desde luego bastante tardíos. De la alcazaba o Almudena, denominada también en la documentación medieval «barrio real»3 y barrio del castillo, residencia del sénior de Madrid4 partía la calle real5, que, atravesando la cerca de la ciudadela por el arco de Santa María, concluía en la Puerta de Guadalajara, final del casco urbano por el Este; esta vía regia ocurre citada en la documentación posterior y más copiosa de los siglos XIV y XV como calle real; las denominaciones de «calle que va a Palacio», «calle de San Salvador a la Puerta de Guadalajara», «Almudena» y «Platerías» para designar cada una de las partes en que se halla dividida por la actual plaza de la Villa (antigua de San Salvador), son posteriores y aparecen ya a comienzos de la Edad Moderna.
La Puerta de Guadalajara era, pues, la que daba entrada al casco urbano de Madrid, por su parte oriental, durante la Edad Media y bien entrada la Moderna; Puerta ésta la más principal y decorativa entre todas las del recinto, si bien no me atrevería yo a decir que la más fuerte y mejor fortificada: todas ellas tenían su fuerte torre al lado, más o menos cercana, y así, Valnadú y su torre de Alzapiema, Puerta de Moros y la suya (cuyo nombre desconozco). Puerta Cerrada y su torre del Vinagre. Y unas y otras, torres y Puertas, incluida la de la Vega, más alguna albarrana, como la hasta ahora desconocida de los Huesos, desaparecen en la segunda mitad del siglo XVI, las más por decisión real, según datos que tengo recogidos y que iré dando a conocer. Simples menciones, si bien numerosas, y unas pocas noticias muy posteriores es cuanto hasta ahora sabíamos de la existencia de esta torre y Puerta Vieja de Guadalajara. Algunas ya divulgadas: que su custodia estaba encomendada a un oficial del rey y no al Concejo6; que en 1476 se desfortalecen y quebrantan sus bóvedas por la parte interior, en virtud de una orden de la reina Isabel7, y, en fin, otro dato más, ya publicado aunque poco conocido, es que Pedro de Madrid pagaba quinientos maravedís de censo por un solar de siete pies de ancho situado dentro de la bóveda de la Puerta; noticia importantísima, que después recogeremos, que figura en un acta de 14798.
Nuevas noticias aporta el documento número 6, derivación de la mentada orden de Doña Isabel. Conforme el número 8, allí, en el rincón de la Puerta según se entra por ella desde el arrabal a mano derecha, dispone el Concejo instalar la red del pescado fresco. La petición al Consejo de Castilla a que alude el número 12, no debió de prosperar, según cabe deducir de la situación expuesta en los documentos números 9 y 15. Los interesantísimos pormenores contenidos en los números 7 y 13 afectan a la estructura de la Puerta, y se utilizarán más adelante en su reconstrucción.
Mas los tres expedientes relativos al derribo de la Puerta Vieja y edificación de la Nueva, conservados en el Archivo de Villa, son los únicos que nos han dado a conocer su forma, su estructura y aun una buena parte de su biografía. El principal de ellos, el número 9, contiene las cédulas reales emitidas por la Chancillería del emperador Carlos V con motivo del derribo y ensanche de la Puerta Vieja; las deliberaciones del Concejo sobre el asunto; informes técnicos de los alarifes de la Villa, e incluso alguna información vecinal sobre el asunto; aparte de diversos autos acerca de requerimientos a los vecinos e industriales para que desalojen las tiendas de la bóveda y pongan a buen recaudo sus enseres. Un segundo expediente (número 14), lleno de datos utilísimos, recoge las condiciones, mandamientos, acuerdos y pareceres ocurridos con motivo de la construcción de la Puerta Nueva; plagado de datos técnicos, completa la caótica descripción de López de Hoyos (casi exclusivamente ornamental) y es un valiosísimo auxiliar para la fijación de ambas estructuras: las de las Puertas Vieja y Nueva. En lo que atañe al tercero, número 15, su trama es más bien una derivación del primero y abunda en detalles curiosos y aprovechables sobre la administración, topografía y vida de la ciudad, como ocurre igualmente en los debates del Concejo contenidos en el documento número 9; véanse, por ejemplo, los cuadros animados y coloristas contenidos en el número 9, apartados 2, 4, 6, 17, 18 y 20, y el 15, apartados 4, 6, 9 y 10.
Sin embargo, el interés primordial de toda esta documentación radica en el hecho de que va a permitirnos reconstruir el aspecto y la estructura de la torre y de las Puertas: Vieja y Nueva. La circunstancia feliz de habérsenos conservado la traza de Francisco de Mora, nos ha sido de gran utilidad. Tal plano hay que añadirlo a la lista de los salvados del incendio del Alcázar, cual lo fueron los reproducidos y agudamente interpretados por el señor Iñiguez Almech; a su artículo9 deberá acudir también quien desee noticias sobre los discípulos y continuadores de Juan de Herrera, es decir, Valencia y el citado Mora, y acerca del licenciado Jiménez Ortiz, hombre de confianza de Felipe II y de gran predicamento en la intitulada primera Junta de Urbanismo, que en buena parte cambió el aspecto de la Villa en la época de este monarca.


1 La cuestión, en Gibett y S, de la Vega, Rafael: El Concejo de Madrid (Madrid, 1949), pág. 115. Sobre velas y rondas, véase también la página 122.
2 Véase sobre todo Morel Fatio en esta misma REVISTA, tomo I (1924), págs. 417-423.
3 Im barrio regís minorem atestigua un documento de 1150, ya citado por el P. Fita (B. A, H-, tomo VIII, pág. 70.) En cuanto al barrio del castillo, véase el acuerdo siguiente:
«1454, abril, 8, Madrid.
Este día estando el cabildo de la Merçed ayuntado a campana tañida en el ospital del dicho cabildo, con Bartolomé de Valladolid e Diego de Tordajos, mayordomos del dicho cabildo, con Alonso Gómez de Baraxa y Pedro García Adaroque... que son los quatro del dicho cabildo, dieron a censo.,. a Luys de Buendía, veçino de Madrid, un solar, que el dicho cabildo ha en esta Villa a la collación de santa María, que ha por aledaños la cerca del muro desta Villa e la cerca del castillo e la calle publica... ». (Minutas de escribanos, tomo II, fol, 91.)
De cómo se pierde la noción de cerca de la ciudadela o del castillo y pasa a denominarse primer recinto urbano de Madrid esta misma cerca, da idea la expresión cerca vieja, que ocurre al final de la carta número 9,20. Sin duda, ambas murallas, la de la Almudena y de la Medina, posteriormente nombradas por los cronistas primero y segundo recintos, se construirían simultáneamente; sin embargo, el texto del Fuero, «omnes calumpnie de concilio mítiantur ín labore murorum usque sit completum», da que pensar, por más que pueda interpretarse como una ampliación o restauración cristiana.
4 Véase Gibett y S, de la Vega, Rafael: El Concejo de Madrid (Madrid, 1949), pág. 114 y 115.
5 La cal del rey en un documento de 1221.
6 Domingo Palacio, Timoteo; Documentos del Archivo General de la Villa de Madrid, tomo III pags. 89-91. La cédula de Juan II es de 1450; pero refleja un estado anterior.
7 Domingo Palacio, Ob. cit, págs. 227-231. En relación con ello, y en la época del corregidor Juan de Bobadilla, se manda hacer derrama entre los pueblos de la tierra y la Villa sobre la martiniega; y entre otras asignaciones destínanse a Juan, cantero, quinientos maravedís, «que le fincaron por pagar de los quatro mill e quinientos maravedís, que ovo de aver por el derribar de cierta parte de la torre de la puerta de Guadalajara». (1477 noviembre, 2. Madrid. Signatura 1-202-37.)
8 Millares-Artiles, Libros de Acuerdos del Concejo madrileño, pág. 37.
9 Publicado en esta misma REVISTA (1950, págs. 3-l08). Por cierto que una ojeada a las figuras 7 y 8, sobre todo a la primera, que contiene la planta de la Plaza Mayor en el año 1581, es indispensable para conocer la situación del portillo en el muro de San Miguel a que se alude en el número 15; la existencia de tal portillo (ángulo superior izquierdo) prueba igualmente que el postigo no se cerró una vez concluidas las obras.


Francisco

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Re: La puerta nueva y vieja de Guadalajara. Agustin Gomez Iglesias

Mensaje por Francisco el Jue Abr 10, 2014 10:56 pm

DETERMINACIÓN DE LAS FORMAS Y MEDIDAS DE LA PUERTA VIEJA DE GUADALAJARA
A) PLANTA (croquis número 1). —Trázase sobre el plano de Francisco de Mora fechado en 1597. (Véase documento número 9,2.)
Radio de los cubos. —Once pies. Se toma esta medida de los cubos de la muralla dibujados en la Planimetría del tiempo de Carlos III.
Distancia de cubo a cubo de la Puerta. —Veintidós pies. Sabemos que la Puerta Nueva de Guadalajara tenía veinte pies de ancho y que iba de cubo a cubo. (Descripción de López de Hoyos y documentos
14,3 y 14,4.)
Ancho de la Puerta. —Trece pies. Indicase en el documento 9,2 que la Puerta podía ensancharse seis u ocho pies sin romperse el muro.
La torre se remete diez pies a partir de los muros, según dice el documento 14,4.
Lado del cuadrado de la torre. —Dieciocho varas y media, o sea cincuenta y cinco pies y medio, según documento 9,13. Manifiéstase en el mismo texto que las dos caras son iguales, y que el ancho de muros es de seis pies por término medio, ya que va en disminución.
Codos dé la Puerta. —'Dice López de Hoyos que la Puerta Vieja daba tres vueltas. Sabemos que en el pasadizo había tres grupos de dos tiendas, según informe de Lope de Ribas, mayordomo del Concejo acerca de los sitios de la Villa. (Véase documento 13.) Cada tienda tenía siete pies de ancho (pág. 324), que hacen para cada codo catorce pies; total de puerta a puerta, cuarenta y dos pies, sin contar el grueso de los muros. (Véase además el documento 9,2.)
Escalera. -Un pedazo de ella va adosado a la casa de Marquesa Rodríguez, más tarde perteneciente a Juan Sánchez (documentos 7 y 14,5). Ambos utilizan sólo una parte de la escalera, y ésta iría por delante de su casa sostenida en un arco, del que se habla en el documento 14,5. Para subir al reloj se utiliza tal escalera (documento 14,5).
El reloj estaba adosado a la torre (documento 9,16); luego el resto de la escalera iba adosado a la dicha torre. El desarrollo en alzado de la escalera (croquis número 2) sirve de comprobación a todo esto y a la medida que hemos calculado para la altura en alzada de los cubos.
La Puerta interior de la Villa estaba enfrente de la torre, puesto que fue necesario derribarla para que la calle siguiera derecha (documento 9,2), Caía en el centro de la calle llamada de Platerías (hoy Mayor, trozo de Puerta de Guadalajara a San Salvador), según se dice en el documento 9,2. Prolongando la línea de la acera sur del plano de Francisco de Mora llegamos hasta esta primera Puerta; todo lo que queda al sur de esta línea son las casas que se cortaron en 1542, cuya situación (desde la cárcel de esta Villa hasta la calle que va a San Miguel) queda perfectamente comprobada en el expediente (signatura 1-4-41, Archivo de Villa). Dato muy importante, que consta en él, es que interviene y dirime las diferencias de tasación entre el Concejo y propietarios el famoso Alonso de Covarrubias, maestro mayor de las obras en el Alcázar madrileño.
De las mentadas casas se habla también en los documentos 9,2 y 23. Tales datos vienen a confirmar el trazado y localización de la planta.
Los machones de muralla a derecha e izquierda están tomados de la Planimetría, y la Puerta ocupaba, como se ve, todo el espacio vacío de este plano.
Situación. —Sobre un plano de la calle Mayor en la actualidad, levantado a la misma escala que el de Francisco de Mora, se ha superpuesto la traza entera, a fin de que con toda exactitud quede localizada la torre y Puerta Vieja. (Véase croquis número 3).
B) ALZADO (croquis números 2 y 4).
Torre. —Altura, sesenta y cinco pies o trece tapias en alto, de cinco pies y tercia cada una (documento 9,22.) Está coronada por un pretil con almenas (documento 9,10), que no se dibujan como las arábigas por no tener certeza de su forma. Las proporciones coinciden con la torre de la Puerta de Moros, tal y como se ve en las
Vistas de Wingaerde y Hofnaegel, de hacia 1561. Vense allí tres ventanas. De estos agujeros se habla en el documento 9,13, en que se dice que la altura desde los huecos hasta la parte alta es de cinco varas, o sea quince pies. Esto nos permite calcular la altura de los torreones y de la primera bóveda de la torre, que era de cincuenta pies.
Puerta. —Se dibuja en forma de arco de herradura por la semejanza de proporciones que presenta con la de Puerta Cerrada que dibujan Wingaerde y Hofnaegel. López de Hoyos dice que tenía el doble de altura (del suelo a las impostas) que de radio, es decir, treinta pies, cuando se refiere a la Puerta Nueva. Sabemos por el documento 14,4 que la altura del centro del arco de la Puerta Nueva era igual que el de la Vieja: «quel punto sea conforme al que agora tiene la dicha puerta». Alúdese precisamente al centro del arco y no a la altura de la clave, puesto que la Puerta Vieja es tres pies más pequeña de cada lado que la Nueva, y el radio es menor 2 1/2, pies de cada lado, lo que da de altura total para la Puerta Vieja 27 1/2 pies (30-2 1/2 = 27 1/2; pies). Resulta trazado un arco de herradura con las proporciones de los califales (croquis número 5).
En el croquis número 4 queda de intento el paramento liso, sin aparejo, porque sólo cabrían conjeturas. En la documentación se habla de cal, piedra y ladrillo, lo que hace suponer un mortero duro, quizá entre hiladas de ladrillo; mas también se habla de sillares:
«e que si la Villa quisiere alguno de los sillares e piedra, para tornar e hazer el arco, que se ha de hazer en la dicha torre e puerta de Guadalajara, lo pueda tomar e tome... », dice el aposentador del Alcázar de Carlos V. Es seguro que, al menos las dovelas del arco, serian sillares de pedernal, ajustados sin argamasa, a la manera del que cabe aún admirar en el recinto de la medieval y vecina Maqueda y a la entrada de su iglesia, por citar un ejemplo cercano y coetáneo de arco califal.
Puertecilla y arquillos. —Dicese en el documento 14,4 que se macicen. La existencia de la puerta implica un piso más, de tal modo que tiene por lo menos dos pisos y tres plantas. La torre, probablemente otros dos pisos. Se habla de la primera bóveda en el documento 9,10 y se mencionan los materiales de ladrillo, piedra y grava, con el piso superior de tierra. Suponese, en la duda, que las bóvedas del pasaje acodado entre ambas puertas serían de medio cañón ya que se consigna en varios documentos la existencia de tales bóvedas (croquis número 2).
Se dice en el documento 14,3 que los cubos eran huecos. Tenían la puerta de entrada: el uno, por la parte posterior, y el otro, por entre las paredes que formaban el codo de la derecha, conforme se sale de la Villa. En el documento 14,4 se dice que se abrieran dos puertecillas en los laterales de la Puerta Nueva para entrar en los cubos.
El reloj. —Tenía un chapitel sostenido por cuatro pilares de ladrillo (documento 14,1). Era algo más alto que la torre a la que estaba adosado (documentos 14,1 y 2). Al derribar la torre queda sin apoyo, encima de los obreros que hacen el derribo de la parte superior de la torre. Tenía un cuerpo de campana y otro para la esfera del reloj.
Justificación de elementos supuestos. —La torre de la parte interior de la Villa, conforme se indica en el croquis número 1, se fundamenta en el documento de 1476. También se supone la plaza de armas que todas las puertas de este tipo solían tener.
¿Tiene algo de extraño o de singular la existencia de un pasadizo en codo y de un arco califal en el Madrid de la Edad Media? En absoluto; las vistas de Viena, de hacia 1561, nos presentan bastantes ejemplos de tal tipo artístico; el arco que en tales grabados se encuentra encima de la Puerta de la Vega, y que más bien es una verdadera puerta1, tiene un aspecto muy semejante a la Vieja de Bisagra toledana, y otra muestra la tenemos en el propio arco de Puerta Cerrada. La Puerta Vieja de Guadalajara emparenta así con otros ejemplares venerables de pasadizo acodado, disposición que dificultaba el acceso en caso de ataque: tales la Puerta de las Pesas de la alcazaba Cadima, de Granada, ejemplar considerado por los especialistas como el más antiguo; la Puerta del Capitel, de la alcazaba de Badajoz; la Puerta de la Justicia, de la misma Granada, donde el símbolo de la mano abierta que se da en su clave nos recuerda Quintana que ocurría en la madrileña de Valnadú; los ejemplos de Medina-Azahara, etc.
Esta aportación, que estimo interesantísima, unida a las limitadas— mas veraces y estrictas—noticias que sobre el Madrid árabe nos ofrece Oliver Asín en otro lugar de este mismo número, logra para nuestra ciudad alguna sustancia, densidad y claridad en el primer capítulo de su historia efectiva, anteriormente tan nebulosa y entregada al dominio de la leyenda y de la poesía.
Por fin, en mayo de 1538, y acatando la orden del emperador, se derriba la torre (documento 9,22), y en seguida se emprende el ensanche de la Puerta, que se efectúa con arreglo a las condiciones expuestas en el documento 14,4. Ya hemos indicado (pág. 324) la importancia de este expediente número 14 para la determinación de la estructura y formas de la Puerta Nueva, ya que completa e ilumina la oscura y mareante descripción de López de Hoyos, de cuyo testimonio en modo alguno cabe dudar, puesto que la contempló de visu. Utilizando el procedimiento empleado en la reconstrucción de la Puerta Vieja, se ensaya seguidamente la evocación de la Nueva conforme a la documentación y relato mentados.
Cualquiera pensaría que se trata de una afirmación paradójica; mas la realidad es que, si apenas cabe alguna ligera duda en la reconstrucción de la torre y Puerta medieval, éstas, por el contrario, surgen en la fijación de la Puerta moderna.

DETERMINACIÓN DE LAS FORMAS Y MEDIDAS DE LA
PUERTA NUEVA DE GUADALAJARA
A) DATOS CONOCIDOS O CALCULADOS DE MODO INMEDIATO
Planta. —Se mantienen los dos cubos de la Vieja (documento 14,4),
Ancho en planta de la Puerta. —Veinte pies (López de Hoyos). Según el documento 14,4, el arco de la Puerta Nueva descansa en las paredes de los cubos sobre impostas de un pie de ancho por medio de frente (documento 14,4). El arco lleva encima un entablamento de piedra berroqueña con una moldura romana que sobresale una cuarta (documento 14,4),
Ancho del muro. —Diez pies, más un pie de los tabiques de la Puerta, once pies. Las dos torrecillas laterales, que cargarían sobre este muro y eran cuadradas, tienen, por tanto, once pies de largo. El cimborrio, algo más retirado, tendría poco menos de los diez pies de diámetro, es decir, cinco pies de cada lado, porque según López de Hoyos es un hexágono. Las caras laterales están flanqueadas por cuatro columnas estriadas; dos torrecillas laterales llevan cada una cuatro pequeños pináculos (López de Hoyos), lo mismo que el cimborrio, y son de doce pies de altura (croquis números 9 y 10).
Alzado (croquis 8 y 9):
Altura de la Puerta interior. - «Dupla proporción de alto», dice López de Hoyos. Entiéndese del ancho del radio para la altura del punto del arco y de las impostas; es decir, treinta pies.
Dovelas del arco. —Una vara. En las tres dovelas centrales, las armas de Carlos V, y a los dos lados, las de la Villa (documento 14,4). Las dovelas «han de ser como las del Alcázar, las que escogerán de las que allí se labran». Encima, «un entablamento de piedra berroqueña con una moldura romana», y más arriba, una balaustrada, también de piedra, que une la parte superior de los dos cubos (documento 14,4). Estos van adornados con una baranda de hierro, como también las torrecillas (López de Hoyos). Sobre este pasadizo, otro arco, debajo del cual hay una imagen de Santa María, y encima, un pórtico, rematado por un frontón con grutescos (López de Hoyos).
En el documento 14,4 se dice que las dovelas de este arco son de 2,5 pies; deducimos de esto que la proporción de los dos arcos es de 25/30, o sea 5/6; mas en realidad no es así, según veremos más adelante. Coronando todo esto hay una crestería plateresca (López de Hoyos) y un cimborrio hexagonal de treinta y seis pies de alto, flanqueados por cuatro columnas estriadas y cuatro garitones; sobre el frontón, un San Miguel, A los lados, las dos torrecillas, con cuatro garitones laterales cada una, que hacen diez chapiteles. Todo ello según la descripción de López de Hoyos.
Serían la torre hexagonal central y las dos torres laterales de diez u once pies de ancho. Suponiendo la pirámide que los cubre de sección equilátera, por lo que más abajo veremos y por ser la costumbre, da de altura para la pirámide 11√3/2, que son 9,44y 10√3/2 =8,44.
Las torres laterales están separadas del cuerpo central, porque dice López de Hoyos que entre ellas y el cimborrio hay cuatro colosos, dos delante y dos por la parte de atrás; pero iban adosados a la capilla central, ya que en el documento 14,3 se indica que las pesas del reloj suben y bajan por las torres laterales, y ello, unido al testimonio de que alguna vez se designe a toda la edificación como una sola torre2 y en otras como varias3, indícanos que la Puerta Nueva era una construcción apretada y compacta.
Quedan como datos inseguros los siguientes:
Primero. Altura del cuerpo central de la capilla (croquis 8, punto I).
Segundo. Altura de las torrecillas laterales.
Tercero. Altura del cuerpo del reloj hasta el chapitel (croquis 8, punto IL).
Estos datos cabe deducirlos de la relación armónica entre los elementos ya conocidos, de la comparación con otras portadas platerescas, del módulo arquitectónico y, finalmente, de algunas ecuaciones algebraicas y relaciones geométricas.

B) CÁLCULO DE ELEMENTOS DESCONOCIDOS.
a) Proporciones de otras portadas.
Dice López de Hoyos que la Puerta de Guadalajara tenía toda ella muy buena proporción, y como escribe en una época en que fachadas y retablos tenían precisamente relaciones armónicas muy bien conseguidas, podemos suponer que los módulos empleados son los del estilo más purista entre los artistas del plateresco.
Tres arquitectos, entre otros, emplean estos módulos en los primeros años del siglo XVI: Ordóñez, Gil de Ontañón y Covarrubias. Este último, maestro mayor de las obras que simultáneamente se hacen en el Alcázar. La relación entre ambas obras, Alcázar y Puerta Nueva de Guadalajara, aparece clara en la expresión ya mencionada en la página 331 acerca de las dovelas del arco: «han de ser como las del Alcázar, las que escogerán de las que allí se labran». Bien que no nos conste de manera concreta el hecho de que Covarrubias llegase a ser maestro mayor de la Villa, su vinculación y prestigio ante el Concejo madrileño eran enormes, y ya hemos indicado en la página 327 que éste lo toma por arbitro inapelable en un enconado e importante pleito; por cierto que la cabecera del expediente (sig. 1-4-41) es una carta particular del famoso arquitecto, en cuyo sobrescrito tal expediente se inicia.
No es, por tanto, aventurado, sino muy razonable, atribuir la dirección de las obras de la Puerta Nueva al maestro Alonso de Covarrubias, por más que ella no se halle en parte alguna testimoniada de manera patente; pensamos, sin embargo, que su inspiración, al menos, aparece plenamente demostrada en el análisis de las relaciones que unen los elementos correspondientes a dos portadas platerescas por él dirigidas, tales la del Alcázar de Toledo y la Puerta Nueva de Bisagra, de la misma ciudad.

1) Relaciones geométricas de la portada del Alcázar toledano (croquis número 6).
La clave central del arco inferior da el triángulo equilátero construido sobre la base de la portada. Esta es la relación básica y fundamental.
La altura de la portada Inferior es el segmento áureo de la base, tomado como diagonal. En tal portada la relación entre esta altura y la base es de 4:3.
La capilla superior se obtiene construyendo otro triángulo equilátero sobre la línea C = D, lado superior de la portada inferior. Así obtenemos el punto I de la línea inferior del tímpano.
La altura del tímpano se obtiene llevando la base AB sobre el punto medio CD, y levantando la perpendicular, obtenemos el punto I'. Un procedimiento análogo se utilizó en Madrid.
La longitud IF se obtiene con el segmento áureo del doble de la altura del tímpano II'. Esta misma relación es la de la altura del triángulo A'IB', la de la altura del O'AB (O' que es el centro de la capilla superior). Con esta misma relación se halla el centro O del arco inferior.
En la capilla superior, la relación 4:3 entre base y altura que tiene la inferior, nos da la línea de la cornisa, GH. Uniendo G con B', obtenemos también otra vez la relación áurea del segmento de la base A'B'. Va todo flanqueado por dos heraldos, que juegan el mismo papel que los colosos de la Puerta de Guadalajara descritos por López de Hoyos.
Proporciones armónicas muy semejantes, construidas tomando como módulo principal el triángulo equilátero, las tenemos en la fachada de la Universidad de Alcalá y en San Marcos de León. No todos los artistas del plateresco utilizan estas relaciones, sino solamente los de estilo más clásico.
La portada, que ocurre dibujada en el plano de Texeira y en el antiguo Alcázar de Madrid, presenta también estas mismas proporciones básicas, y asimismo la del propio Alcázar, según los dibujos de Wyngaerde.

2) Relaciones geométricas de la Puerta Nueva de Bisagra, de Toledo (croquis número 7).
Para nuestro intento tiene más importancia este análisis, ya que tal Puerta presenta un gran parecido en su concepción con la parte inferior de la Puerta de Guadalajara; demuestra, por otra parte, que el sistema de Covarrubias no es completamente homogéneo, bien que esté fundado en principios análogos.
En primer lugar, el ancho de las torres es igual al espacio central, AB, que queda entre ellas, lo mismo que en Madrid. La clave del arco inferior se monta en el vértice del triángulo equilátero, construido uniendo los puntos A y B del espacio entre ambos cubos; AOB. La altura de las torres es dos veces el diámetro de cada una de ellas, como en Madrid; pero !a portada inferior es de igual altura que el ancho: AB = BD. Esta misma proporción mantiénese en el segando cuerpo, donde está el águila imperial de Carlos V. Ahora bien; el cuerpo superior está disminuido en 1/6 respecto a la altura del inferior, o sea que C'D' = 5/6 de AB, tal como recomiendan Vitrubio y Paladio. Llevando esta misma medida verticalmente, obtenemos el entablamento del cuerpo superior, L'O', lo mismo que veremos se hizo en la Puerta de Madrid. Para salvar la diferencia de anchura con el cuerpo inferior, se destacan estos dos cuerpos, con lo que quedan algo estrechados: C'D' menor que CD.
Corona todo la imagen del Ángel Custodio; a los flancos están tambien las armas de la ciudad. En cuanto al esquema rítmico, diremos que el entablamento de la Puerta queda también determinado por el vértice del triángulo equilátero, que tiene de lado la distancia entre los centros de los diámetros de los cubos NM; sensiblemente esta misma relación se atendió en Madrid, aunque no exactamente.
El centro del cuerpo superior queda a la altura del baquetón que remata las torres, EF. Estas se prolongan con un almohadillado típico de Covarrubias, que llega hasta la altura del entablamento del cuerpo superior. En Madrid, este mismo efecto rítmico se buscó, y el cuerpo central de la capilla de la Puerta de Guadalajara viene a quedar, como veremos, en la línea de la baranda que corona las torres laterales. Lo indicado hasta aquí prueba suficientemente el empleo como módulo del triángulo equilátero y de las restante relaciones armónicas geométricas dentro de las portadas platerescas, especialmente en Covarrubias; todo ello será tenido en cuenta en el cálculo de proporciones de la capilla central de la Puerta de Guadalajara.

b) Puerta de Guadalajara. —Consideraciones generales y altura de la primera balaustrada (croquis número 8 y figura 9).
Ante todo, debemos tener en cuenta dos hechos importantes; primero, que 36 es el valor del segmento áureo de 22 pies, ancho del espacio que queda entre los dos torreones o cubos, AB, y segundo, que 30, la altura del arco inferior, 0"K, es medida proporcional entre 36 y 25, y que la razón 36/30 ó 30/25 es igual a 5/6, precisamente la relación en que están las dovelas de los dos arcos, inferior y superior; 5/6 es también la relación que da Paladio para la altura de los distintos pisos con relación a la primera planta.
Todo esto nos induciría a organizar la estructura de la Puerta del siguiente modo: 36 pies para la altura de la primera balaustrada, KL'; 30 para el cuerpo de la capilla, L'I, y 25 para la torrecilla central, I'L. Esto daría una portada muy armónica, y la altura total de 91 pies resultaría de sumar a la altura del triángulo equilátero
(CLD) construido con 66 pies de base (la base total, AB), la longitud del segmento áureo 36. Daría además para la clave del arco central superior, O', la altura del propio triángulo equilátero de 66 pies.
Pero esta primera hipótesis debemos desecharla, porque sabemos que la balaustrada A'B' une dos plantas de los cubos de la Puerta Vieja, y que se cegaron la puertecilla y arquillos a que se alude en el documento 14,4; 36 pies no es la altura de ninguna planta, y además, la puertecilla quedaría dentro del vano del arco nuevo que forma la capilla.
Tenemos que determinar, pues, en primer lugar, cuál sería la altura de esta primera baranda de que nos habla López de Hoyos. Lo lógico es situarla en la última planta de los cubos de la Puerta Vieja. Sabemos que tenían de altura 15 pies menos que la torre derribada; resulta, por tanto, 65 — 15 = 50 pies. Ahora bien; como la altura del arco antiguo era de 27,5 pies, y sabemos que había dos plantas encima del arco, tenemos que 50 — 27,5 = 22,5, y dejando como mínimo 2 ½ pies para el grueso de los pavimentos y vigueteria de la segunda planta, resulta que cada una tiene unos 10 pies de altura, o sean 2,80 metros, que es una altura muy probable.
Restando 10 pies de 50, tenemos 40 pies para la altura de la penúltima planta, y por tanto, de la primera balaustrada de la Puerta Nueva.
Todavía este cálculo podemos comprobarlo con este otro: llamando x a la altura que buscamos, KL', y suponiendo que el entablamento con la moldura romana de que nos hablan López de Hoyos y los documentos (14,4) tuviese, como se acostumbra, 1/5 de la altura del cuerpo inferior (1/5 KL'), que es la proporción que da Paladio para el entablamento de una portada, y teniendo en cuenta que el trasdós del arco tiene tres pies de altura, resulta la siguiente ecuación: 30+3- l/5x = x, que da para x el valor 41,2 (aproximadamente, el obtenido antes) y para el espacio entre la clave y el baquetón, CD, unos ocho pies.
Estas proporciones son, además, bastantes lógicas si tenemos en cuenta que sobre el arco de 30 pies han de ir el trasdós de tres pies, las armas de Carlos V (en lugar preferente) y el entablamento con su moldura. Si calculásemos, como sería posible, sólo tres pies para el entablamento, quedaría todo muy amontonado.

c) Cálculo de la altura de la capilla central, L'I', y de sus elementos.
En primer lugar, la altura que ha de tener el San Miguel viene limitada, como máximo, por la altura de las torres laterales, que van montadas sobre los cubos de la muralla. Dice López de Hoyos, después de hablar del San Miguel: «Sobre todo lo dicho, en contorno de todas las torres, venía una baranda de hierro bien formada. De en medio de esta fábrica subían tres torres con tres pirámides, que el mundo llama chapiteles». Este pasaje ofrece algunas dificultades en su interpretación; entendemos que las barandas de las torres superiores irían más altas que el San Miguel, ya que este es un dato que se graba en la memoria visual y no es fácil confundirlo4.
Pero es imposible admitir que las tres torres superiores vayan montadas sobre una anchura de 22 pies, sobre todo si han de ir coronadas, como se dice después, por cuatro chapiteles más pequeños cada una, y los centrales de 12 pies. Nos parece indudable que la torre central descansaba en la capilla, pero que las laterales lo harían directamente en los cubos de la muralla antigua. Estas torrecillas laterales eran algo más bajas que la central; estaban, sin embargo, en buena proporción con ella, según el propio autor.
Creemos que, por tanto, no serla en todo caso más alta de 35 pies, que es la altura del cimborrio5; mas iban montadas, no sobre la antigua planta de los cubos, sino sobre otra a la altura del borde mismo de las almenas de éstos, y cargando precisamente sobre el muro posterior, de 11 pies de ancho. Tenemos para estas torres la altura máxima de 50 + 36= 86 pies.
Sobresalían, por tanto, de la altura, KL', de la primera balaustrada, es decir, de los 40 pies, unos 46 pies, de los que descontando la altura del chapitel central de cada torre lateral (que podría ser como mínimo de ocho pies), resulta 46 - 8 = 38 pies. Esta es la altura máxima que podría tener el Ángel, contando desde la situación de la primera balaustrada (L'I').
Ahora bien; si sobre el que llamaremos eje horizontal principal, CD, es decir, la línea que pasa por la base de la primera balaustrada, levantamos un cuerpo de edificio de 36 pies, como 38 - 36 = 2, quedarían para la figura del Ángel algo menos de dos pies de altura, lo cual es muy poco para una figura situada a 70 pies desde el suelo.
Por ello hay que descartar el caso en que la proporción entre la portada inferior y el cuerpo de la capilla sean los 5/6.
Mas la proporción se mantiene si incluimos el Ángel dentro de ella, y suponemos los 36 pies contados desde la parte inferior de la balaustrada, L'I". Resulta entonces lo siguiente;
Altura de la cornisa de la capilla central (L'I), 25 ó 26 pies, que coincide con el punto I, obtenido llevando sobre la perpendicular los 66 pies de la base de todo el edificio (KI).
Altura del vértice del frontón, L'I (contado de la balaustrada, claro está), 30 pies, igual que el arco inferior.
Altura del Ángel, L'I'' (también, desde la balaustrada), 36 pies, que es igual a la altura del cimborrio central (O L) y a la de las torres laterales.
Entre estos elementos queda establecida la proporción armónica de razón 5/6, construida sobre 36, segmento áureo de 22.
Por otra parte, dando 36 pies a la altura del cimborrio, contado desde el arco de la capilla, O'L, quedan 30 pies desde la cornisa de esta misma capilla, IL; así resulta también la gradación armónica 5/6:
1º 36 del cimborrio, desde la cúspide hasta la clave del arco superior.
2° 30 desde la cúspide hasta la cornisa.
3º 25 de lo que excede el cimborrio a partir del vértice del frontón.
Tenemos la misma proporción anterior, pero invertida. Todo ello da de altura total para la portada, KL, 40 + 30 + 25 = 95 pies.
Otros cálculos sirven de comprobación de los datos anteriores:
1º Suponiendo construido un triángulo equilátero, CDL, de 66 pies de lado, base de toda la portada, sobre un eje horizontal, CD, situado, como hemos visto, a 40 pies de altura sobre el suelo, tenemos:
66√3/2+40 = 96,67, o sea aproximadamente los 95 pies. La pequeña diferencia se debe al grueso de un pie de la cornisa. I; pero sobre los gráficos la correspondencia es exacta.
Toda la edificación superior al eje horizontal, CD, a 40 pies del suelo, base de la balaustrada inferior, queda enmarcada en un triángulo equilátero, CLD, de 66 pies de lado. Esto está de acuerdo con la manera de trazar de Covarrubias.
2° Partiendo de la altura de 40 pies para la balaustrada inferior, AB, y llevando los 22 pies de la base de la capilla sobre la perpendicular, obtenemos un cuadrado, A'B'GH, que llega hasta el entablamento de la misma capilla; la diagonal GB' de este cuadrado mide precisamente 30 pies, altura del arco inferior, como es sabido.
Esta manera de construir es idéntica a la que presenta la parte superior de la Puerta Nueva de Bisagra, en Toledo, obra también de Covarrubias.
El entablamento tendría de grueso 25 - 22 = 3 pies, o bien 26 - 22 = 4 pies, según se tomen para la cornisa (I) de la capilla los 25 pies de la proporción 5/6, o la altura de los 66 pies de la base. Lo mejor será dejar un pie para la cornisa y los restantes para el friso y el arquitrabe; es decir, tres pies. Calculando sobre el orden corintio, que es el que Covarrubias empleó, por ejemplo, en el famoso patío del Alcázar de Toledo (donde no se emplea la superposición de órdenes italiana), y si hacemos la columna de 18 pies, Incluidos basa y capitel, resulta:
Basamento, 4,5 pies.
Fuste, 18 pies.
Entablamento, 3,5 pies {1/5 de 18).
Suman 25 pies, en que va incluida la cornisa, de un pie de grueso; restando de esta altura los 3,5 pies que resultan para el entablamento, tenemos otra vez poco más de 22 pies.
De todo esto se deduce;
Primero. La comprobación de los 26 pies de altura de la capilla sin el frontón y de 30 incluyendo éste.
Segundo. Que las columnas o pilastras que flanqueaban la capilla tendrían 18 pies de altura, incluidos basas y capiteles.
Tercero. Que la capilla se ajustaba a las proporciones del orden corintio o del jónico, que son muy parecidas.
Como sabemos por López de Hoyos que llevaba grutescos, y dadas las proporciones que resultan para el arco O' y de las dimensiones conocidas de sus dovelas, 2,5 pies, podemos pensar que esta capilla estuviese organizada como la portada del Alcázar de Toledo, que tiene el arco muy ancho y rodeado de grutescos; también irían seguramente grutescos en el tímpano del frontón y en las enjutas, e incluso detrás de las columnas, si éstas iban exentas, Toda esta decoración sabemos que iba dorada.
Las dovelas del arco deberían ir en contacto con el arquitrabe, o muy próximas, para que resulten los 36 pies de altura del cimborrio.
Sabido esto, quedan para la altura del arco O', descontado el trasdós, 19,5 pies, que es aproximadamente 1/6 menos que los 25 ó 26 pies de la altura de la cornisa, y exactamente 1/6 menos que la altura del punto medio de ella. Según ¡as proporciones del orden corintio, salen 18 pies de ancho para el arco, incluido el trasdós, a los que añadiendo los cuatro pies del grueso de las columnas, tenemos los 22 pies del ancho de la capilla. Además, la proporción del arco superior es la misma que la del inferior, pues tiene de altura también tres radios; tal radio tiene por la parte inferior 6,5 pies. Queda con el inferior en la proporción de 4:6; pero esta razón es forzada por el emplazamiento del arco y porque la altura no permite otra cosa. Ya hemos visto cómo el arquitecto no estableció la relación de semejanza entre los arcos, sino entre el total de los dos cuerpos, superior e inferior, del edificio.

d) Queda por calcular la serie de proporciones del cimborrio.
En primer lugar, el San Miguel ha de tener seis pies; es decir, aproximadamente es de tamaño natural; desde la base de esta imagen hasta la cúspide quedan 25 pies. La interpretación de López de Hoyos sobre este punto es complicada; pero es preciso suponer que la campana estuviese detrás del Ángel; encima, la baranda, de unos cuatro pies, y cinco pies más para el reloj, que totalizan 15 pies; quedan para la cubierta y el entablamento de ella 10 pies. Los pináculos de 12 pies de que habla López de Hoyos tienen que ir adosados a las esquinas del cuerpo hexagonal, sostenidos por las cuatro columnillas, de unos nueve pies de altura y un pie de diámetro, conforme al módulo corintio (véanse croquis 10 y figura 9).
Queda por estudiar la interpretación del siguiente pasaje de López de Hoyos referente al propio cimborrio:
«En el remate de esta torre, de los cuatro ángulos subían cuatro columnas de mármol muy bien estriadas. Sobre éstas se levantaba otro chapitel de maravillosa fábrica y singular artificio, en medio del cual, en el hueco que hacían las columnas, pendía un reloj, que era una maravillosa campana... Este era un cimborrio que se levantaba por alto 36 pies, era seisavado y acababa en disminución como pirámide: tenía en los cuatro ángulos otras cuatro pirámides pequeñas de 12 pies de alto.»
Indudablemente, como hemos indicado ya, llama el autor «chapitel » a la cubierta con la torre que lo sostiene, conforme cabe deducir de la frase «en medio del cual» (del chapitel), y además porque más tarde lo denomina «cimborrio»; más hay una aparente contradicción cuando manifiesta que en los cuatro ángulos del prisma hexagonal se colocan cuatro columnillas. Es forzoso entender, y así lo hemos hecho en el croquis número 10, que se trata de los cuatro ángulos, donde se sobrentiende que está inscrito el hexágono; todo ello presenta muy serias dificultades de interpretación cuando pensamos en la manera como iría el chapitel hexagonal. La solución tienen que darla las pirámides laterales, que serían también hexagonales o cilíndricas, a fin de que pudieran adaptarse a los lados del hexágono sin violencia; así se han dibujado, si bien abrigamos serias dudas sobre nuestro acierto. Por analogía hemos dado la misma disposición a las torres laterales, donde había, conforme hemos indicado, otros cuatro chapiteles en cada una.

C) JUSTIFICACIÓN DE ELEMENTOS SUPUESTOS.
Van en los chapiteles cuatro sofitos y dos ventanas en las torrecillas laterales, conforme ocurre en los Alcázares de Madrid y Toledo; así como también dos columnas laterales en la capilla.
Los dos arcos tienen dos dovelas destacadas, porque en las tres centrales se colocó el escudo de Carlos V, según manifiestan los documentos. Más arriba hemos dicho ya que las dovelas se tomaron del Alcázar madrileño, donde, según el dibujo de Wyngaerde, puede verse un arco almohadillado, en la obra en construcción, de puro estilo plateresco; por esta razón dibujamos los dos arcos almohadillados en el alzado de la Puerta, El arco y sus dimensiones exigen las dos columnillas laterales, o en todo caso pilastras. Hemos ya manifestado que el grutesco de que habla López de Hoyos estaría en el tímpano y en el entablamento de la capilla superior, o bien en las enjutas si se organiza la capilla como la portada de San Clemente, de Toledo, obra también de Covarrubias, e incluso detrás de las columnillas, si éstas van exentas. A la altura de la línea CD, sobre la que se construye el triángulo superior, y por ser una de las líneas fundamentales de la fachada, suponemos al menos un baquetón que haga juego con las barandas. Es posible que los remates de los cubos de la base fuesen almohadillados, como en la toledana Puerta Nueva de Bisagra.
Todo lo demás se ajusta a las descripciones documentales y de López de Hoyos, o bien a los cálculos que hemos expuesto.
Con sus torres hexagonales, el aspecto de la construcción (figura 9) es semejante al de los castillos góticos, concretamente al del Alcázar de Segovia; por otra parte, la profusión de chapiteles y torres agrupadas al centro recuerda la típica disposición de los áticos flamencos y del norte de Alemania6; bien que la mentada influencia sea natural y comprensible en la época de Carlos V, esta disposición central venía obligada por la existencia del reloj y de la imagen. Esta última provocada, quizá, por la supresión del arco de la Almudena, cuya pérdida de la advocación acarrearla, sin duda, la colocación de la Virgen en la Puerta Nueva.
Por último, el documento número 16 nos informa con exactitud sobre la debatida cuestión del incendio de la Puerta (septiembre de 1582) y su desaparición. Los motivos, la magnitud del siniestro, el estrago producido, los proyectos del Concejo a propósito de la reconstrucción y la carta de Felipe II sobre ellos quedan ahora perfectamente determinados, y desde luego, sería pueril atribuir la desaparición de la Puerta Nueva al incendio7. Ninguno de tales proyectos llegaron a realizarse, y así como la desaparición de la Puerta Vieja se debió a la voluntad de Carlos V8, del mismo modo su hijo, Felipe II, aprovechó la circunstancia ocasional del incendio para el total derribo de la Puerta Nueva. La prueba terminante ocurre en la ya mencionada carta de Felipe II a sus hijas :
«1582, setiembre 17 »
«No ha sido malo quemarse la Puerta de Guadalajara, porque antes enbaraçaba allí aquella torre y estará la calle muy buena sin ella, mucho mejor que estaba antes. »
Y en efecto, el plano de Francisco de Mora (1597), ya no recoge la Puerta, cuyo recuerdo perdura en el nombre dado al lugar.
Debo reconocimiento al señor Urgorri Casado, compañero mío en el Archivo de Villa, que me ha prestado eficaz ayuda en la interpretación de los documentos. Igualmente el señor Villa Beltrán, competente técnico de nuestra Casa, ha contribuido con su destreza habitual a la buena presentación y claridad de los croquis que ilustran este trabajo. Ambos sabemos que la Virgen representada en la figura número 9 ha resultado algo elevada y angulosa, y que sus paños debieran de ser más curvos y suaves, y que también el San Miguel sube demasiado; pero yo he preferido no molestar más al señor Villa en materias que en buena parte son conjeturales.
AGUSTÍN GÓMEZ IGLESIAS RBAM 1951


1 Se ha identificado esta puerta con el arco de Santa María de la Almudena debido a su proximidad a la iglesia de la misma advocación, de la cual no cabe dudar al parecer, puesto que consta en la inscripción. Opónense, sin embargo, a tal identificación el enorme desvío hacia la derecha del espectador que supone la situación de la iglesia y el arco mencionados con relación al eje de la calle (Puerta de Guadalajara-San Salvador), y por otro lado, el testimonio del documento 9, donde el parecer de Carlos V, Concejo, etc., sobre el derribo es unánime. Hay que hacer notar, en 1o que atañe a la primera objeción, que los dibujos de Viena no creo, que respondan ni estén trazados desde una única perspectiva, sino que son más bien una yuxtaposición de diversos panoramas.
2 Un ejemplo en la propia carta de Felipe II a sus hijas: «porque antes embarazaba allí aquella torre» (Véase Morel Fatio, artículo citado en nota 2.)
3 «…las torres de la Puerta de Guadalajara», en documento 16,3. Otras veces se habla de cubos: «se acordó que en un cubo de los altos de la Puerta de Guadalajara se pongan toldos y cordeles...» (Actas, tomo XVI (1567), fol. 335.)
4 Hay que desechar la idea de que la edificación tuviese otra planta por encima del San Miguel, En primer lugar, por la excesiva altura que resultarla; después, por haber una crestería, que indudablemente sirve de remate sobre el cual va el San Miguel, y por último, por comparación con la Puerta de Bisagra, de Toledo.
5 Cuando López de Hoyos señala los 36 píes de altura, refierese inequívocamente no solamente a la cubierta, tino a toda la torre hexagonal donde se encuentra el reloj, porque: llama a esto «cimborrio», y anteriormente, cuando habla de chapitel, se refiere también a la cubierta y a la torre, puesto que habla del «hueco» que hacían las columnas en él.
6 Recordemos, por ejemplo, las puertas de la ciudad de Lubeck, a orillas del Báltico, y sobre todo la de Holstein (1477), gótica, con sus tres, agudos chapiteles hexagonales, dispuestos en el centro, flanqueados por otros dos más gruesos,
7 En relación con el documento número 16, véase también la nota del monarca que Inserta Iñiguez en el artículo citado en la nota 9.
8 La actitud de Carlos V y de Felipe II a propósito de la supresión de la Puerta es perfectamente comprensible, y en el caso del último, huelga toda justificación; en cuanto al emperador, pensara o no fijar su Corte en Madrid, la verdad es que había encomendado a Covarrubias la ampliación y acondicionamiento del Alcázar, y que si por aquella calle Mayor apenas podían pasar dos carretas, mucho menos podrían hacerlo aquellas carrozas a la etiqueta borgoñona, que el introduce profusamente.






Francisco

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IM-PRE-SIO- NAN-TE !!

Mensaje por maec63 el Vie Abr 25, 2014 5:37 pm

Pues eso. Lo único que no me gusta de este foro es que se escriben pocos post. Porque los que se escriben son impagables

maec63

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Re: La puerta nueva y vieja de Guadalajara. Agustin Gomez Iglesias

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